Concepto de demencia

La palabra demencia procede etimológicamente del latín “dementia”, término compuesto por el prefijo privativo “de”, por el sustantivo “mens”, en el sentido de mente, y por el sufijo de cualidad “ia”.

La demencia es una alteración cognitiva, bastante frecuente en la tercera edad (más de cuarenta millones en todo el mundo) por lo que también se la llama demencia senil. Consiste en la pérdida de las capacidades cognitivas, con la consiguiente merma en la autonomía del sujeto que la padece, quien debe estar asistido por cuidadores para hacer sus tareas cotidianas. Este deterioro mental es crónico y progresivo. Comienza con pequeños olvidos y luego va deteriorando todas las funciones de la mente, sin que afecte el nivel de conciencia. El paciente no posee delirios (aunque esto último puede ocurrir en la demencia con cuerpos de Lewi) pero le cuesta adquirir o retener datos nuevos, se desorienta aún en sitios conocidos, no reconoce a las personas de su entorno, titubea al hablar, se olvida ciertas palabras, repite frases o anécdotas que ya contó recientemente, se le dificulta planificar o comprender los riesgos de ciertas acciones, se lo ve apático, etcétera.

Si bien no es exclusivo de la vejez (existe la llamada demencia precoz) la padece un 2 % de la población que tiene entre 65 y 70 años, mientras que, en los mayores de 80 años, el porcentaje se eleva a un 20 %.
La demencia puede reconocer las siguientes causas: 1. La afectación de la corteza cerebral, por ejemplo, la que es provocada por el Alzheimer que es la enfermedad que causa el 70 % de los casos de demencia 2. Por estar atrofiada la zona frontotemporal, como la que produce la enfermedad de Pick 3. Cuando lo afectado son las estructuras subcorticales. Esto puede ocurrir, entre otras por la enfermedad de Parkinson y trastornos vasculares. Existen también formas mixtas.

No se cura ni se previene, y sólo se trata de mejorar los síntomas.