?>

Concepto de senil

La palabra senil se derivó del latín “senilis”, a su vez tomado de “senex” en el sentido de señor de avanzada edad o anciano. En la antigua Roma era un privilegio llegar a determinada edad, y así los hombres más ancianos eran los “pater” de su familia, y el Senado romano se componía de estos hombres de avanzada edad y gran experiencia. Cicerón, jurista de la época clásica romana, escribió a los 62 años, “De Senectute”, donde en forma de diálogo, Catón el viejo, de 84 años, al conversar con dos jóvenes, hace una apología de la vejez, recomendando una vida sana, con cuidados del cuerpo y del espíritu. La vejez aleja al hombre de las pasiones, y esto lo considera bueno.

Sin embargo, cuando hoy calificamos a una persona como senil, suena peyorativo, como alguien que ya no razona correctamente a causa de su edad o que tiene dolores y problemas de salud provocados por el paso de los años. Por ejemplo: “Mi abuelo está senil y ya no puede valerse por sí mismo”, “Actúas como si estuvieras senil, y aún eres joven, debes estar más activo” o “Me olvido de muchas cosas y eso debe ser porque estoy senil”.

Los avances científicos han permitido que la vida se extienda, y hay muchos más ancianos, con patologías asociadas a su edad, que se califican de seniles. Una de ellas es la demencia senil, caracterizada por la pérdida progresiva de las capacidades cognitivas, especialmente de la memoria y la orientación, que si bien puede ocurrir en cualquier etapa de la vida, es mucho más frecuente luego de los 65 años. Los que padecen demencia senil, pueden no recordar a personas o lugares, olvidar palabras, no sentir vergüenza, no saber donde están, etcétera. Pueden necesitar asistencia ya que puede ser riesgoso que vivan solos (pueden abrir la llave del gas sin prender la hornalla de la cocina u olvidar alguna comida que han puesto a calentar, por ejemplo).