Concepto de intersticio

La palabra intersticio, procede etimológicamente del latín “interstitium”. Este vocablo se compone del prefijo “inter” que significa “entre”, “statum” en el sentido de detenido o parado, más el sufijo de resultado “ium”. Un intersticio puede definirse como aquel espacio existente entre cuerpos distintos o dentro del mismo cuerpo, entre sus diversas partes. Por lo común se trata de un espacio de pequeñas dimensiones.

Por extensión, también se aplica al intervalo de tiempo: “Entre la finalización de mi carrera universitaria y mi iniciación laboral medió un intersticio de dos años”.
En Biología, se denomina intersticio celular, a un espacio de tejido conjuntivo que existe entre las células, que puede contener un líquido llamado intersticial, con contenido parecido al del plasma, pero con menos concentración de proteínas, dependiendo su composición de la zona corporal donde se halle, con función de comunicación entre células y la de remover desechos; y puede contener células en cantidad pequeña.

Los sustancias químicas que se precisan para la nutrición, que ingresan desde el exterior, para poder alcanzar las células, necesitan disolverse en los líquidos internos del organismo, que conforman un sistema llamado medio interno. El líquido intersticial integra el medio interno del organismo, al igual que la sangre y la linfa.

La enfermedad pulmonar intersticial, es un trastorno por el cual se produce la inflamación y ulteriormente el daño de los tejidos pulmonares, llamados intersticios, que envuelven a los alvéolos y que se tornan rígidos no permitiendo que los alvéolos se expandan lo que deben hacer al respirar.

En Ecología, el intersticio es una zona del suelo submarino que presenta huecos de tipo natural, que se halla ocupado por organismos, entre los cuales podemos mencionar a los placozoos, de cuerpos apenas aglobados y que se alimentan de algas, o a los quinorrincos, de cuerpo segmentado.

Un intersticio en Geología es el hueco o espacio vacío que se forma en una roca, entre sus granos, o el queda entre los átomos de un cristal, en los cuales suelen alojarse las impurezas.