Concepto de lesbiana

La palabra lesbiana, empleada en nuestro idioma desde 1870, para referirse a la atracción sexual y/o amor romántico entre mujeres, se derivó de la isla griega de Lebos, en las orillas del mar Egeo, cuna de la poetisa Safo de Mitilene (650 a.C-580 a. C) perteneciente a una familia de la oligarquía local. Recibió de Platón el calificativo de “Décima Musa”. Ella había fundado un lugar de enseñanza y placeres llamado “Casa de las servidoras de las Musas” y sus poemas revelan su atracción sexual hacia las mujeres, aunque uno de ellos pareciera mostrar que se suicidó por amor a un hombre. Antes de 1870, lesbiana o lesbiano era todo aquello procedente de la isla de Lesbos.

La OMS consideró al lesbianismo como enfermedad hasta el año 1990, pues era considerado un acto inmoral, y a la vez, falto de cordura, sufriendo el rechazo familiar y social, originándose una subcultura lesbiana, que debió hacer frente a una enorme discriminación, ocultando muchas su condición, que reprimían o manifestaban solo en la privacidad, sin que su entorno lo supiera.

Fueron pocas las que se mostraron orgullosamente lesbianas, al menos hasta el siglo XX. El psiquiatra alemán Richard von Krafft-Ebing (1840-1902) escribió en el año 1886 su libro “Psychopathia sexuales” donde se refería a las perversiones sexuales, en lenguaje muy técnico, destinado a colegas, y para ser usado en el ámbito forense, incluyendo dentro de las perversiones, cualquier práctica sexual con fines diferentes a la procreación. La homosexualidad (entre hombres o entre mujeres, llamando a esta última uronismo) estaba dentro de la categoría de las “paraesthesia”, donde hay error en el objeto del deseo sexual. La homosexualidad más preocupante para la época, no era sin embargo la femenina, sino la masculina, pues se consideraba a la primera, poco frecuente.

El siglo XX vino con un cambio de paradigmas en este sentido. En algunos países, como en Alemania, las lesbianas se mostraban sin pudores. En 1920, Berlín tenía varios sitios para lesbianas, que eran menos perseguidas que los homosexuales masculinos, que estaban legalmente prohibidos. La escritora Ruth Margarete Roellig (1878-1969) de nacionalidad alemana, escribió una guía donde hacia una descripción de 14 círculos lésbicos en Berlín, bajo el nombre “Las mujeres lésbicas de Berlín”. Francia y Gran Bretaña, también empezaron a hacer grandes progresos para esa fecha.
En el Reino Unido, el sexólogo Havelock Ellis (1859-1939) escribió “Sexual inversión” donde se habla de la homosexualidad sin hacer referencia a una enfermedad, sino como algo común entre animales y humanos.

Estados Unidos, en este período, estuvo bajo la influencia del psicoanálisis freudiano. Para este pensador, la niña pequeña se siente indiferenciada del varón, y cuando nota que carece de pene, lo reconoce como una falta, una castración, lo que le produce envidia y sentimiento de inferioridad con respecto al varón, iniciándose en ella a partir de ese momento, la etapa que denomina “complejo de Edipo”, donde comienza a desear un hijo y convierte a su padre en objeto de su amor, iniciando un camino hacia la heterosexualidad. En el caso de un desarrollo hacia la homosexualidad, la niña no reconoce su castración, no acepta que no posee pene y así se produce el “complejo de masculinidad”, que en muchos casos desemboca en lesbianismo. Freud sostenía que la homosexualidad no era genética, sino una elección inconsciente, y por ello comenzaron las mujeres a mostrarse más abiertamente.

Durante la Segunda Guerra Mundial, muchas lesbianas se incorporaron al ejército, aunque no declarando esa condición, pero luego de la guerra, los homosexuales, hombres y mujeres sufrieron persecuciones, tratando de que los homosexuales se curaran, pues se consideraba que estaban enfermos.

Como respuesta las lesbianas se reunieron en la DOB (Daughters of Bilitis) que fue la primera entidad lésbica estadounidense, que publicó en 1956 la revista “The Ladder”. Hacia 1960, surgieron movimientos a favor de las minorías, entre ellas, las de las lesbianas, para dar paso a la revolución sexual de los años 70, dando lugar a organizaciones que las agrupan en defensa de sus derechos en todo el mundo occidental.