Concepto de lumbago

El lumbago o lumbalgia, que en su etimología proviene del latín “lumbus” que alude a la zona lumbar o baja de la espalda y “algia” que significa dolor, puede definirse como aquel dolor que se relaciona con la lesión de las vértebras lumbares, originado por diferentes causas, como malas posturas, golpes, obesidad, esfuerzos físicos laborales o deportivos, musculatura débil, fracturas, osteoporosis, artrosis, hernia de disco, tumores vertebrales, embarazo, tabaquismo, calzado de tacos muy altos, o stress. Las espondilitis infecciosas, son otras causas menos comunes de dolor lumbar, derivadas del mal de Pott o tuberculosis de la columna vertebral; o el herpes zoster. Los trastornos intestinales o renales también pueden ocasionar este dolor, en forma refleja. Afecta a gran parte de la población adulta, sobre todo alrededor de los 45 años. Con la lumbalgia se produce el incremento del tono y de la rigidez muscular.

Puede presentarse en forma aguda, con dolor intenso e imprevisto, pero que dura no demasiado tiempo (menos de un mes); o crónica, si persiste por más de un año y puede irradiarse hacia las nalgas y piernas. Si llega el dolor hasta el talón de pie, se lo conoce como lumbociática. Puede a su vez, ser unilateral o bilateral. En el caso de la lumbalgia mecánica, se observa que el movimiento empeora los síntomas, mientras que en la inflamatoria ocurre lo contrario, ya que se siente más dolor en reposo.

Se recomienda, una vez pasada la etapa de dolor intenso, que será tratada con medicación y reposo, realizar ejercicios suaves y de intensidad progresiva, con regularidad, sobre todo natación, pues el sedentarismo contribuye a la lumbalgia. Algunas posturas de yoga también son recomendadas, para la relajación, la mejora en la postura y el estiramiento muscular. Muchos tratamientos incluyen acupuntura. También ayuda descansar en un colchón que posea una consistencia firme, doblar las rodillas para agacharse a levantar objetos, especialmente si son pesados, no permanecer mucho tiempo de pie, y si es necesario hacerlo, subir una de las pienas, apoyando el pie sobre un taburete. Otro consejo importante es evitar, o al menos reducir, el estrés o la ansiedad.

Si bien no es comúnmente una enfermedad grave, es sumamente incómoda, dolorosa y dificulta o imposibilita la realización de las tareas habituales, e incluso el descanso, pues no se encuentra la posición adecuada para relajarse sin dolor. Se debe consultar al médico de inmediato si se acompaña de fiebre o incontinencia urinaria o fecal.

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