Concepto de calmante

La palabra calmante es el participio del verbo calmar. Un calmante es aquello que provoca serenidad, haciendo cesar o mitigando las causas que provocan el desasosiego, la angustia o el dolor.

Si bien puede aplicarse en muchos ámbitos, por ejemplo: “He encontrado en la lectura el calmante para mi ansiedad” o “Mi cachorro es el calmante perfecto para mi angustia”; donde más se utiliza el término es en Farmacología, para hablar de aquellas medicinas que alivian dolores físicos o espirituales.

Los calmantes de dolores físicos reciben el nombre de analgésicos, que se usan para hacer desaparecer o aliviar varios tipos de dolores, como el de cabeza, de garganta, de oídos, de muela, musculares, reumáticos, etcétera.

Algunos son de venta libre y otros no, estando incluidos entre estos últimos los opioides, que son más efectivos para dolores más fuertes, pero también tienen mayores efectos secundarios. De todos modos, muchas veces el dolor, que se quita o reduce con un calmante puede ser un síntoma de alguna enfermedad grave, por lo cual, si persiste, y aun si se quita con un calmante sin receta, se debe consultar a un médico, quien evaluará si se debe seguir tomando dichos calmantes tratándose de un dolor crónico o si hay que tratar la enfermedad que lo provoca.

Los calmantes pueden aparecer en diferentes presentaciones: como comprimidos orales, en cápsulas, como suspensión, o ser inyectables, y su actuación es sobre las terminaciones nerviosas, impidiéndoles la producción de prostaglandina, y con ello el cerebro no recibe el mensaje de dolor.

Para la ansiedad, se prescriben ansiolíticos, psicotrópicos que actúan sobre el sistema nervioso central, con acción depresora, calmando los nervios.

Un estudio estadounidense, de la Stanford University School of Medicine, señala que el amor apasionado tiene un efecto calmante similar al de una medicina, pues también actúa sobre las regiones del cerebro en que lo hacen los productos farmacéuticos.

Existen técnicas calamntes del dolor, como la masoterapia, la apucuntura, la aplicación de calor o frío sobre el área dolorida, la fisoterapia y las técnicas de relajación.