Concepto de parestesia

Como muchos términos médicos, la palabra parestesia tiene su origen en la lengua griega, y su uso extendido data del siglo XIX. Está integrada por los siguientes términos: el prefijo “para” que en este caso se usa como “al margen” o “en contra”; “aesthesis”, que se traduce como “sensación”; a lo que se le añade el sufijo de cualidad “ia”.

De acuerdo a su etimología, la parestesia es una sensación contraria o anormal. La parestesia es lo que, en el lenguaje vulgar, llamamos “tener una parte del cuerpo dormido”, ya que sentimos esa parte entumecida, y una especie de cosquilleo molesto o “puntadas”, en general, sin dolor. Cuando aparece la sensación dolorosa, se debe consultar al médico, pues puede responder a una causa patológica. Las zonas más susceptibles son los brazos, piernas, manos y pies.

La parestesia es ocasionada al estar sometido un nervio a una presión física. Esto puede ocurrir circunstancialmente como cuando al dormir, comprimimos esa zona, como el caso de tener una parestesia en una mano al levantarnos, porque la pusimos debajo de la cabeza, o en una pierna cuando, al sentarnos le cruzamos la otra por encima, presionándola. El virus del herpes o la angustia pueden también causar parestesias transitorias, situación que se resuelve con masajes y ejercicios de estiramiento muscular. En otros casos, responde a cuestiones a tener en cuenta, ya que pueden revestir cronicidad o ser síntomas de un problema mayor.

Puede deberse a trastornos que involucren el sistema nervioso central, como ocurre, por ejemplo, en la esclerosis múltiple, en el accidente cerebro-vascular (ACV) o en el caso de ciertos tumores que provocan presión sobre un nervio. También puede verse afectado el sistema nervioso periférico (neuropatía periférica) en el caso del síndrome del túnel carpiano, que afecta la muñeca, los dedos de las manos, e incluso, los brazos.

Otro caso de parestesia basado en una neuropatía periférica, es la neuropatía diabética, que primero provoca parestesia en los miembros inferiores, y luego en los superiores.

Una mala praxis odontológica, puede, también provocar una parestesia facial, perdiéndose la sensibilidad en una zona del rostro. Esto ocurre muchas veces, con la extracción de las muelas de juicio, con la colocación de implantes dentales o ser efecto de la anestesia local.

Estos casos de parestesias crónicas, requieren tratamiento, atacando sus causas.

La desistesia es una forma de parestesia, que se caracteriza por ser dolorosa.