Concepto de pavor

Del latín “pavoris”, y a su vez derivado del verbo “pavere”, en el sentido de estar aterrado, más el prefijo de resultado “or”, pavor es un cultismo que hace referencia a un miedo intenso, que aterra, conmoviendo el estado anímico de una manera perturbadora y brutal. Dependiendo de cada persona, el pavor puede manifestarse con gritos, paralizándose, sudando, con taquicardia, huyendo de la escena, etcétera. Las reacciones responden a impulsos naturales de supervivencia, alertando y protegiendo del peligro.

Ejemplos: “Siento pavor de solo pensar en que alguien pueda ingresar a mi domicilio y por eso siempre tengo todo cerrado, y puse alarmas y cámaras de seguridad en toda mi casa”, “El pavor me invadió cuando se desató el incendio en la vivienda de mi vecina y supe que su pequeño niño estaba dentro” o “Anunciaron la inminencia de un conflicto armado y el pavor dominó las calles”.

El pavor o terror, si bien nos pone en alerta para cuidarnos, puede ocasionar daños adicionales como consecuencia de que la gente asustada tiende a atropellarse o no tomar soluciones racionales, sino desesperadas: “Vio con pavor que un hombre armado se le acercaba y se tiró por el balcón, sufriendo traumatismos de consideración”, “A causa del incendio en el salón de fiestas, la gente salió corriendo presa del pavor, y hubo muertos por aplastamiento, además de los que fallecieron por asfixia” o “El padre al ver que se ahogaba su pequeño, con enorme pavor, se lanzó a rescatarlo, sin considerar que no sabía nadar, y a no ser por la intervención del guardavidas ambos hubieran perecido ahogados”.

Existe una doctrina militar nacida en 1996, en la Universidad Nacional de Defensa de los Estados Unidos, consistente en dominar rápidamente al enemigo en la batalla, haciendo uso del poder tecnológico y estrategias innovadoras. Se le corta al adversario el acceso a la información, los víveres, el transporte, y se ejerce sobre él una fuerza tan abrumadora y súbita, que da por perdida toda posibilidad de resistencia.
Aunque el pavor es una sensación desagradable, en ocasiones se usa para entretener, como ocurre con libros o películas del género de terror.