Concepto de procrastinación

La palabra procrastinación, procede etimológicamente del latín “procrastinare”, integrada por el prefijo de antelación “pro” y por el adverbio “cras” que indica un “mañana”, algo que ocurrirá en el futuro.

La procrastinación se concreta cuando se aplazan asuntos importantes en su decisión o ejecución, que conllevan temor, estrés o esfuerzo, de modo habitual (procrastinadores crónicos) o esporádica (procrastinadores eventuales), y se los reemplaza por la realización de otras acciones menos sacrificadas, y más agradables, tranquilas o relajadas, siendo difícil para el sujeto manejar tales decisiones a voluntad.

Ejemplos

“Tengo el hábito de la procrastinación, me quedo mirando televisión y no hago mis tareas hogareñas, ni estudio para mis exámenes”, “Dejo siempre todo para después, y es así como no pagué los impuestos y ahora debo hacerlo con multas. Esta procrastinación me llevará a la ruina” o “Mi hijo se está dejando llevar por la procrastinación, tendré que enseñarle que antes de ir a jugar debe hacer sus tareas escolares”.

Causas

Se trata de un trastorno volitivo que puede ser causado por la falta de seguridad en el éxito de la empresa, y por ello se decide postergarla, por temor al fracaso; por miedo a sentir dolor o frustración o por intuir que va a traer aparejado un gran sacrificio, tedio o situaciones de estrés. Ser muy perfeccionista también puede desanimar a hacer cosas, ya que, antes de no hacerlas de modo excelente, se prefiere abstenerse de realizarlas. La falta de sentido de responsabilidad, y del manejo del tiempo, no trabajado desde niño, puede ser otro motivo. Otra causa es la angustia o la depresión. En estos casos, en general, no se sustituye una acción por otra más grata, sino que no se realiza ninguna o muy pocas, sin ser agradables, como llorar o quejarse. Cada caso es único, siendo más común en personas jóvenes, y se debe trabajar en terapia, con cada persona en particular, para descubrir los motivos de su procrastinación. Algunas personas, que actúan bajo presión, dilatan la realización de tareas o toma de decisiones, pero lo hacen a último momento, dentro del plazo dado.

Consecuencias

Al dejar todo para después, el trabajo, las decisiones a tomar y las consiguientes responsabilidades, se van acumulando, haciendo que el problema vaya creciendo, surja mayor ansiedad y tensión, y se siga postergando todo, hasta hacerse imposible su realización, al menos en un tiempo prudente, aunque sea con atraso, con las correspondientes consecuencias sociales, las que dependerán de lo pospuesto (multas, reprobaciones de trabajos, pérdidas de confianza, etcétera) y personales (angustia y frustración).
En ciertos casos puede ser positivo
Cuando estamos demasiado cansados, y nuestro cuerpo y/o nuestra mente agotados, no está mal procrastinar, sino todo lo contrario, recomendándose hacerlo con una planificación, dejando para más adelante lo que no sea demasiado riesgoso o urgente.