Concepto de guillotina

Etimología

La palabra guillotina, es un epónimo, pues se derivó del nombre del impulsor de su uso en la agitada Francia revolucionaria, en especial en la etapa del Gobierno del Terror, ejercido por el jacobino Robespierre, el diputado y médico francés joseph-Ignace Guillotin (1738 - 1814).

¿Qué es una guillotina?

La guillotina es un artefacto mecánico que hace caer una hoja de acero afilada, que se sostiene de una estructura de madera, sobre el cuello del condenado a pena capital, con el objeto de quitarle la vida.

La guillotina como instrumento democrático y humanitario

Aunque parezca increíble, la guillotina, que se usó también en otros países, fue pensada en Francia, para que todos los condenados a muerte fueran ejecutados del mismo modo sin distinción de jerarquías o clases, y, además, sin sufrimiento innecesario, como sí ocurría hasta entonces, donde se utilizaban métodos mucho más crueles, como el ahorcamiento, la quema en la hoguera, la decapitación con hacha o el descuartizamiento, que tenían el doble propósito de eliminar a un enemigo público y de servir de ejemplo a otros, con lo cual el sufrimiento que conllevaba el castigo, tenía el objetivo de ser un medio de disuasión.

Hasta la Revolución Francesa, los tratos más crueles eran dados al pueblo, mientras que los miembros de la elite no sufrían torturas sino una muerte rápida por decapitación, ya que la guillotina se venía aplicando en Europa desde el siglo XVI. Esta Revolución con la profunda carga ideológica del Derecho Natural había planteado la abolición de la pena de muerte. Uno de estos pensadores abolicionistas fue el jurista italiano, Cesare Beccaria que publicó en el año 1764, la obra “De los delitos y las penas”, donde propone aplicar penas leves y humanas, graduadas según la gravedad del delito, y que tiendan a desalentar a la reincidencia y no a causar daño.

En Francia, el diputado Louis-Michel Lepeletier de Saint-Fargeau en 1791, propuso abolir la pena de muerte, pero se optó por la idea de Guillotin, también diputado ante la Asamblea Nacional. Éste no se había expresado en contra de la pena de muerte, pero sí por su aplicación igualitaria y con el mínimo sufrimiento. Había presentado su propuesta el 10 de octubre de 1789, para la reforma del Código Penal, la que finalmente se aceptó, recomendando el uso generalizado de la guillotina como modo de aplicación de la pena de muerte.

La guillotina puesta en acción

La Asamblea Legislativa, en pos de aplicar lo dispuesto en el nuevo código penal, le encomendó en el mes de marzo del año 1792, la creación del nuevo mecanismo mortífero al médico Antoine Louis, quien lo fabricó, incorporando un sistema de hojas afiladas y oblicuas, en reemplazo de las tradicionales horizontales, para lograr que el corte resulte infalible y rápido. La primera víctima de este aparato decapitador, fue un condenado por robo calificado por el uso de armas, Nicolas-Jacques Pelletier, quien fue ejecutado el 25 de abril de 1792, en la guillotina instalada en la plaza de Grève. Pronto, sería el arma para luchar contra los partidarios del Antiguo Régimen y contra el propio Rey y su familia, e incluso entre las distintas facciones revolucionarias. La Plaza de la Concordia, en París, fue el escenario donde se realizaron las mayores ejecuciones, totalizando 2.622, llegando a alcanzar en toda Francia la cantidad de 16.594.

El fin de la guillotina

La guillotina se siguió utilizando en Francia hasta el año 1977. El último en sufrir esta condena fue un inmigrante de Túnez, Hamida Djandoubi, que había matado a su ex novia, y la sentencia se cumplió el 10 de septiembre de dicho año. Suecia ya había suprimido su uso en el año 1910, Bélgica, en 1918, la República Federal alemana en 1949 y la Democrática en 1969. La guillotina fue perdiendo vigencia con la progresiva abolición de la aplicación de la pena de muerte en Europa.