Concepto de puerta

La palabra puerta posee una etimología latina. Procede de “porta”, que provendría del verbo “portare”, en el sentido de “llevar” pues al fundarse antiguamente una ciudad se la delimitaba con un arado que hasta allí se llevaba, y se marcaban las puertas de ingreso. En la antigüedad romana esas demarcaciones eran cosas santas, castigándose a quien osara violaras, como le sucedió a Remo, a quien, por ese motivo, su hermano Rómulo, condenó a muerte.

Una puerta, es una abertura en un lugar cerrado, que permite el ingreso o egreso a algún sitio, y, que, en general, permite ser cerrada y abierta a discreción, o según ciertas normas, para regular ese acceso o salida. Si están abiertas, también sirven para ventilar el lugar.

Las puertas pueden ser de madera, de chapa, de cartón, de vidrio, etcétera, dependiendo de sus usos.

Encontramos puertas para acceder a lugares públicos y privados (iglesias, Bancos, ministerios, escuelas, clubes, comercios, viviendas, y dentro de cada edificación, también hay puertas interiores que conducen a diferentes recintos. Para poder abrirlas y cerrarlas poseen manijas o picaportes, y para mayor seguridad, algunas cuentan con llaves y candados.

También muchos muebles poseen puertas, para poder guardar allí lo que se desee y luego cerrarlas para conservar las cosas mejor cuidadas, libres del polvo ambiental y para que no se vean; aunque también hay puertas de vidrio, si se desea mostrar lo que se encuentra allí depositado.

Antiguamente, las ciudades, tenían una puerta de acceso, que facilitaba el control de quienes ingresaban y egresaban de ellas, por motivos de seguridad pública.

En sentido más general, se le dice puerta, en sentido real o figurado, a todo lo que permite el ingreso a algún lugar real o imaginario.

Ejemplos: “El comercio abrió sus puertas a las 9 horas y las cerrará a las 20 horas”, “La puerta de mi casa es de madera maciza”, “Mi armario tiene varias puertas, lo que me permite guardar allí cómodamente mi ropa”, “El adolescente cerró la puerta de su cuarto pues necesitaba privacidad”, “El delincuente forzó la puerta para ingresar a robar en la vivienda”, “Las puertas del paraíso se abren para los virtuosos” o “Tengo cerrada la puerta de mi corazón para los que me han hecho daño”.

Algunas puertas son abatibles, lo que permite moverlas para adentro y afuera, contando para ello con bisagras. Otras son corredizas, que se usan para ahorrar espacio, y se mueven lateralmente sobre rieles, uno superior y otro inferior, que las va sacando o colocando dentro de la pared que las contiene. Otras son giratorias, muy usadas en entidades bancarias y algunos centros comerciales. Otros modelos, incluyen puertas plegadizas, de guillotina, etcétera. Algunas tienen incorporada apertura y cerramiento electrónico, que las hace automatizables.