Concepto de bisagra

El origen etimológico de la palabra bisagra es discutido. Se trata de un elemento que se utiliza para que dos partes independientes entre sí, se unan, pero conservando, al menos una de ellas, movilidad. Para ello, la bisagra cuenta con un eje articulado único, que permite la rotación, del que parten dos piezas, cada una de las cuales se sujeta a la parte que se pretende vincular con la otra.

En las puertas y ventanas, por ejemplo, como necesitan abrirse y cerrarse, las bisagras son un aditamento esencial, salvo que sean corredizas o plegadizas.

Una de las partes fijas de la bisagra se pone en el marco, y la otra a la hoja de la puerta o ventana, quedando el eje que permite el movimiento en el medio, y permitiendo así la funcionalidad. Cuando las puertas hacen mucho ruido al moverlas, es porque hay que aceitar las bisagras. Otro uso, es para tapas de cajas o cajones que se levantan sin separarse completamente de la estructura principal.

Otros nombres con los cuales es conocida la bisagra son: pernio, charnela y gozne. Las más resistentes son metálicas aunque también para un uso de menor fuerza pueden ser plásticas.

Las más sencillas son las “de libro”, pues ambas partes se abren como si fuera un libro. Con el mismo sistema pero largas, son las bisagras de piano, y al estar repartida la fuerza en toda su longitud y agarradas con más tornillos, son más fuertes; y su uso en las tapas de los pianos, les otorgó su nombre. Las de pernio son las que se usan en puertas y ventanas, y cuentan de dos partes que van encajadas.

Algunas bisagras permiten ser desmontadas, sin necesidad de retirar los tornillos, pues cuentan con un pasador que puede quitarse y así separar las partes.

Por extensión, se denominan bisagra a aquellos hechos que marcan un antes y un después, o sea que implican una apertura, un cambio: “La Revolución Francesa fue una bisagra entre el absolutismo de los monarcas y el sistema republicano” o “La adolescencia es una etapa bisagra entre la niñez y la adultez”.