Concepto de retráctil

La palabra retráctil procede del latín “retractilis” a su vez derivada del verbo “retrahere” en el sentido de regresar para atrás.

Se usa para designar aquellas piezas de algún objeto o artefacto, que tiene la posibilidad de mostrarse y luego esconderse accionando algún mecanismo. Un bolígrafo o un lápiz retráctil, por ejemplo, puede usarse para escribir, mostrando su punta al descubierto, y luego, presionando en su zona superior, o girando alguna de sus partes, esconderse. Tiene la facilidad de que al permanecer oculta mientras no se usa, no mancha, y es muy práctica para aquellas personas que tienden a perder las tapas que cubren esas puntas pero que no están adosadas a la lapicera. También hay muchos productos cosméticos, como lápices labiales o para ojos, que son retráctiles.

Un tubo o película termo retráctil, es aquella que envuelve una cosa, y que se retrae a la mitad de su tamaño, adhiriéndose al objeto, que así protege, cuando se la expone a una fuente de calor, y que al enfriarse vuelve a su tamaño original.

En Anatomía, un problema común en los niños es el testículo retráctil, que ha logrado descender durante el desarrollo del feto hacia el escroto, pero luego vuelve hacia la ingle, pudiendo ser llevado hacia allí, manualmente, y en general quedando en su posición correcta definitivamente en la pubertad. Si no desciende se denomina testículo ascendido. Si nunca descendió es una criptorquidia.

Se conoce como lengua retráctil a la que está hacia atrás, por ser muy corta y puede producir problemas en la succión del bebé.

En Zoología, algunos animales poseen ciertas partes de sus cuerpos con capacidad retráctil, por ejemplo, las uñas de los felinos. Éstas son garras afiladas adaptadas para cazar a sus presas, que mientras no se usan permanecen “guardadas”, dentro de una vaina, que las protege al caminar, pero que por contracción del flexor y el extensor del antebrazo, logran extenderlas. Una excepción de felino con uñas retráctiles es el guepardo.