Concepto de maleta

La palabra maleta se originó en el idioma francés, derivándose del sustantivo “malle”, en el sentido de baúl de viaje, más el diminutivo “eta”. En portugués se le dice “mala”.

La maleta es un elemento que sirve para transportar en los viajes, efectos personales (ropa, artículos de aseo, maquillaje, perfumería, etcétera). Su forma es el de una caja, en general rectangular, con bolsillos para poner las cosas más pequeñas, y otros compartimentos más amplios para dispositivos electrónicos u otros objetos que se quiera tener aparte.

Solo unos pocos modelos se cierran con correas y hebillas, la mayoría tienen cierre de cremallera, con posibilidad de ponerle un candado, para asegurar que su contenido no sea hurtado, pues en general, si no son de tamaño muy reducido suelen “despacharse” o sea, ir en lugares especiales dentro del medio de transporte de que se trate. En los viajes en avión, antes del embarque, las valijas se pesan, pues existe un peso máximo permitido para llevar dentro de la cabina del avión. El resto se entrega, previa colocación de una etiqueta identificadora de su dueño y del vuelo que éste abordará, para ser depositada en una cinta transportadora, que tras un largo recorrido y pasar por escáneres, finalmente llega al avión que la llevará en su bodega, y que luego del trayecto y desembarco en el destino, cada pasajero sacará de una nueva cinta transportadora, adonde fueron colocadas tras el arribo.
Algunas están fabricadas con materiales flexibles, que permiten una mayor expansión, hechas con cuero o poliéster, y otras son rígidas, de plástico o de policarbonato.

Las maletas son de diversos tamaños, que se adaptan a las necesidades de los viajeros, por ejemplo: “Voy a llevar una maleta pequeña ya que viajo por solo dos días” o “Esa familia lleva una enorme maleta, con la ropa de todos”.
Poseen una o más manijas para poder agarrarlas, y muchas tienen en su base pequeñas ruedas y una agarradera retráctil, para facilitar el acarreo y que no le pesen a su usuario.