Concepto de inmutable

El origen etimológico del adjetivo inmutable, lo hallamos en el latín “inmutabilis”. Está integrado por el prefijo de negación “in”, por el verbo “mutare”, que significa mutar o cambiar, y el prefijo de probabilidad “bilis”.

Lo que es inmutable no varía, permanece igual en cuanto a sus características materiales y/o inmateriales. Ejemplos: “Este sillón está tan cuidado que permanece inmutable tras el paso de las generaciones”, “Mi decisión de renunciar al empleo es inmutable, ya lo pensé muy bien y no cambiaré de opinión” o “Su rostro inmutable no reflejaba emoción alguna a pesar de las dramáticas noticias que recibió”. En estos ejemplos observamos que no se trata de una invariabilidad absoluta, sino que puede haber un pequeño cambio o alteración pero que no es significativo.

El filósofo presocrático griego, Parménides, quien nació aproximadamente en el año 520 antes de la era cristiana, escribió el poema “Sobre la naturaleza” donde afirmó que la realidad es una sola, el Ser inmóvil, eterno, el ente, al que se llega por vía de la razón, y que lo que percibimos como cambio es solamente una ilusión, que es la multliplicidad, concretada en todas las cosas que nos rodean, y a cuyo conocimiento llegamos por vía de la opinión, lo que no afecta a la unidad del ente. Su contemporáneo Heráclito es el que afirmó, por el contrario, que todo es un devenir.

Un siglo después, el filósofo griego Platón, con gran influencia de Parménides, sostuvo que hay dos mundos: el sensible, el que captamos en nuestra vida cotidiana a través de los sentidos, que es variable e imperfecto, y otro, el de las ideas, que es perfecto e inmutable. Las cosas que percibimos son una copia de ese mundo ideal e inmutable, de carácter no fiel. Lo inalterable es solo la idea. Lo sensible sufre la acción del factor tiempo.

Para las religiones monoteístas lo que no cambia es Dios y su plan para el mundo. San Agustín, filósofo cristiano, consideró que el hombre estaba dotado de cuerpo y alma, como bíblicamente se enseña, pero ambas partes son mutables a lo largo de la vida, siendo el Creador, lo inmutable.