Concepto de rabia

La palabra rabia, derivada del latín “rabies”, en el sentido de enfado o bronca, que puede usarse tanto para expresar los arrebatos de furia que alguien puede experimentar ante un fuerte enojo; o la enfermedad infecciosa y viral, que afecta el sistema nervioso.

Rabia como estado anímico

La rabia es la emoción que nos embarga cuando algo nos molesta e irrita, pudiendo quedar contenida en nuestro interior, y acumularse como angustia o resentimiento, y manifestarse en pesadillas, dolores físicos o ansiedad; o exteriorizarse en gritos, llanto, golpes, insultos, etcétera. Las causas son muy diversas y en ciertos casos, subjetivas, pues lo que a alguien le causa rabia, a otros puede serles indiferente o hasta gracioso. Ejemplos: “Me dio rabia ver cómo la madre golpeaba a su pequeño hijo en plena calle, pero preferí callarme para no armar un escándalo y por temor a la reacción de la agresiva mujer, que tal vez se enojaría conmigo; sin embargo ahora estoy angustiado por no haber intervenido”, “Siento rabia por la situación que está atravesando mi país por culpa de los políticos corruptos, y me domina la impotencia ya que no sé qué hacer para remediar la situación”, “A mi amigo le dio rabia que su pequeño hijo, de tan solo 7 años, le haya mentido sobre sus calificaciones, aunque a mí me causó risa que siendo tan pequeño hubiera inventado, que a su maestra, aunque ella lo niegue, el perro le comió la mitad de su tarea, y por eso se había sacado esa nota” o “Cuando el joven le habló burlonamente, el hombre se enfureció, y de la rabia, le dio un puntapié”.

Rabia como enfermedad

El virus responsable de esta zoonosis, grave y aguda, que ataca no solo al hombre sino también al resto de los mamíferos, potencialmente mortal, pertenece a la familia Rhabdoviridae, que provoca una encefalitis, al atacar el sistema nervioso central.

El ser humano contrae la rabia cuando es mordido por un animal infectado, o cuando, a través de alguna herida, ingresa la saliva del animal enfermo, al torrente sanguíneo.

El período de incubación en el humano es variable, pudiendo llegar a ser de hasta un año, y luego, si no se ha aplicado durante el período de incubación la vacuna antirrábica, aparecen síntomas, tales como fiebre, dolor de cabeza, náuseas, vómitos, parestesias en la zona de la herida, y letargo. Luego, sobreviene la dificultad para tragar, la hidrofobia, alucinaciones, desorientación y excitación, para luego sobrevenir el coma y el deceso.
En los animales, existen dos formas de manifestarse, una es la furiosa donde el animal se muestra agitado, nervioso y confuso, y otra es la paralítica, común en el ganado y en los roedores, donde el cuerpo se paraliza y la salivación es muy abundante.

Los murciélagos rabiosos suelen reconocerse por volar durante el día, chocar con cualquier obstáculo y caer. Los perros y gatos, suelen salivar profusamente y se muestran muy nerviosos y agresivos.