Concepto de reflujo

La palabra reflujo se integra de los siguientes términos, originados en la lengua latina: el prefijo de reiteración “re” y “fluxus”, que designa el efecto del verbo fluir o la acción de deslizarse un líquido.

Se aplica el término reflujo, a las mareas, cambios que suceden en los niveles de los mares, por la acción de las fuerzas de gravedad del Sol y La Luna, cuando las aguas descienden, lo que sucede en forma paulatina a medida que van decayendo las fuerzas de atracción mencionadas. Cuando suben, se denomina a ese fenómeno inverso, flujo.

También se aplica en un sentido general a cualquier actividad en estado de retroceso, por ejemplo: “La crisis mundial trajo un reflujo de las actividades empresariales en nuestro país” o “Se produjo un reflujo de aspirantes a cursar estudios de post grado”.

En Medicina, se conoce como reflujo gastroesofágico (ERGE) a una enfermedad que afecta al músculo del esófago en su última parte, a cualquier edad, desde bebés hasta ancianos, siendo estos dos extremos de la vida los sectores más afectados. El esófago es un órgano del aparato digestivo que conduce los alimentos desde la boca al estómago. Se cierra una válvula, llamada esfínter esofágico inferior, cuando el alimento ingresa al estómago, pero si no lo hace de modo adecuado, se produce el reflujo, y el alimento retorna al esófago. Al producirse ese efecto el esófago sufre una irritación y produce a la persona una sensación de acidez, con regurgitación ácida, y un ardor en el pecho o en la garganta. Otros síntomas pueden ser problemas en la deglución, en la respiración, dolor de garganta, afonía, o tos seca.

Si se padece reflujo de modo persistente, al menos cada dos o tres días, hay que evitar acostarse inmediatamente luego de comer, evitando los condimentos, las grasas, las bebidas alcohólicas, debiendo comer pausado y muchas veces, pero poca cantidad. Se recomienda, además, no fumar, ni comer chocolate ni beber café, y usar ropa holgada.
Esta enfermedad debe ser tratada, pues puede producir lesiones graves incluso cancerígenas. Se debe a causas genéticas o como consecuencia de la obesidad, de los malos hábitos alimenticios, del embarazo, o de ciertas medicinas, como la aspirina.