Concepto de esqueje

La palabra esqueje tiene su origen etimológico remoto en el griego “schidia”, que en latín fue tomado como “schidium”, de donde pasó al catalán bajo la forma de “esqueix” para finalmente llegar a nuestro idioma, designando en todos los casos una parte de la planta originaria, un gajo de ella, que es susceptible de crecer en forma independiente, si se lo planta, con lo cual es una técnica sencilla de reproducción asexual, que se usa en ciertas plantas, ya que no todas tienen esta posibilidad, y en esos casos, se deberá recurrir a la plantación de semillas para que prospere la reproducción.

El esqueje consiste en tomar una parte del tallo, rama o brote, e introducirlo en la tierra, lo que hará que le nazcan raíces, lo que se conoce como enraizar, y así se dará lugar a un nuevo ejemplar, exactamente idéntico a la planta de la que antes formaba parte. En algunos casos, se recomienda colocar la rama tierna de la planta en agua con fertilizante diluido, antes de pasarla a tierra, aunque en la mayoría de los casos, esto no es necesario.
Entre las plantas que se reproducen por esquejes podemos nombrar, las dalias, los malvones, los geranios, las azaleas y las rosas. Entre los árboles de hojas caducas, podemos mencionar las higueras y los olmos, y entre los de hojas perennes, los olivos.

En general se recomienda tomar tallos de menos de 20 centímetros, sin flores, cortados con tijera de podar, en diagonal, retirando las hojas y brotes inferiores. Al plantarlo en tierra, cubriendo aproximadamente las tres cuartas partes del tallo, se les debe asegurar humedad suficiente, regando con frecuencia, pero en poca cantidad, para evitar encharcar y que las raíces se pudran.

Algunas plantas, como los malvones, enraízan con una asombrosa facilidad, usando cualquier trozo de la planta, incluso con flor, y en cualquier estación del año; en otros casos, el proceso lleva más tiempo y no siempre resulta satisfactorio. Para hacer esqueje de rosales, por ejemplo, se debe elegir los inicios de la época primaveral, tomando tallos ni muy jóvenes ni muy viejos, con yemas de brotes y de una longitud de unos 30 centímetros. Se deben retirar las hojas y las espinas con cuidado para no dañar el tallo, pero no los brotes, de la parte inferior. Deben quedar enterrados por lo menos dos brotes. Se planta el esqueje, a una profundidad de unos 15 o 20 centímetros, agregando arena que se habrá mezclado con turba. Si es posible, se recomienda añadir algún producto enraizante. Luego, cubrir con la tierra y aplastar suavemente, para que quede el esqueje firme.