Concepto de veneno

En el latín, y más concretamente en la palabra venenum, tiene su origen el concepto de veneno con el que viene a definirse a cualquier sustancia tóxica, en cualquier estado de la materia: líquido, sólido o gaseosos) que al entrar en contacto con un ser humano o un animal, puede provocarle una alteración, una enfermedad, una lesión o incluso la muerte.

En este sentido es destacable diferenciar lo que es un veneno de un simple fármaco y la clave esta básicamente en que el primero se caracteriza porque a una determinada dosis, es mortal. Pero no sólo eso sino también que aquel en ningún momento tiene un fin terapéutico. Los fármacos también son letales a dosis muy grandes.

Además de lo citado hay que subrayar que toda sustancia tóxica como la que nos ocupa puede tener su origen en distintos elementos y según estos así puede clasificarse. Así, tenemos venenos de origen mineral como el arsénico, de procedencia vegetal como la cicuta, de origen industrial o bien de origen animal como sería el caso del veneno que se extrae de las abejas o serpientes. La serpientes poseen un veneno con efecto hemolítico, que altera las plaquetas y la coagulación de la sangre, y también tienen un efecto neurotóxico, que afecta el sistema nervioso central. Cuando los venenos son producidos por la propia naturaleza, hablamos de toxinas, pero otros son de prodcción industrial, elaborados específicamente para destruir plagas. así existen venenos para hormigas o para ratas, sujetos a reglamentación pues son sustancias extremadamente peligrosas.

Cuando se está expuesto al veneno por un tiempo corto, se produce un envenenamiento agudo y si se continúa en el tiempo, es crónico.

La mayoría de los envenenamientos de personas, mascotas o animales de granja es accidental; pero en otros casos, es provocado por alguien con intención de matar. Estas situaciones han estado muy presentes en la Literatura, y es que muchos son los autores de novela negra o policíaca que han tomado el veneno como el arma de los crímenes que se narran en sus páginas. Este sería el caso, por ejemplo, de Agatha Christie en "Un crimen dormido" (1976) o de S.S. Van Dine en "Asesinato en el Casino" (1934).

A la definición que hemos expuesto del concepto que nos ocupa es necesario añadir otra acepción en la que veneno es utilizado para definir a toda aquella persona que actúa con maldad intencionada y ánimo de causar daño a otra. Así podría decirse: “Ella con sus actos dejó claro como era: puro veneno”.

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