Concepto de abnegación

La palabra abnegación procede del latín “abnegatio”, resultado del verbo “abnegar”, integrado el término por el prefijo de separación “ab” y por “negare” en el sentido de negación. La abnegación implica por ende una renuncia a los propios deseos y necesidades en pos de ayudar al prójimo o a una noble causa.

Se trata de una virtud en sentido moral que poseen quienes son solidarios, empáticos y considerados. Son aquellos que tienen espíritu de sacrificio y se colocan en segundo término con respecto a los otros. Ejemplos: “La madre abnegada pasó tres noches sin dormir cuidando a su niño enfermo”, “La maestra abnegada se queda después de clases, ayudando con las tareas a los niños que presentan mayores dificultades” o “El médico es muy abnegado y atiende a sus pacientes aún cuando no tengan dinero para pagarle”.

Para el Cristianismo es algo muy apreciado, siendo ejemplo de ello, el sacrificio del propio Jesús para salvar a la humanidad. Un caso emblemático de persona abnegada dentro de esta religión es sin duda, la madre Teresa de Calcula que brindó su vida a cuidar a los más humildes y postergados, dejando una vida cómoda y despreocupada como la que podría haber vivido.

En el campo militar o en las fuerzas policiales puede verse una prueba acabada de abnegación pues esas personas exponen su vida en beneficio de la patria y de su seguridad.

Para ser una virtud la abnegación debe ser espontánea, voluntaria y no movida por intereses ocultos, por ejemplo: “Lucía como una mujer abnegada y cariñosa, pero cuando consiguió el propósito de casarse con un millonario no dudó en asesinarlo para heredarlo” o “Era muy abnegado con sus padres pero luego descubrimos que ellos lo obligaban a serlo, pues si no obedecía sus órdenes lo golpeaban”.

En nuestro mundo actual, caracterizado por el individualismo hay pocos ejemplos de abnegación, aunque aún existen personas dispuestas a darlo todo por el bien de sus semejantes y de la vida en general.