Concepto de adusto

La palabra adusto, nos remite en su origen hasta el latín “adustus”, que se conforma con los siguientes términos: el prefijo de aproximación “ad” y “ustus” que puede traducirse como “quemado”.

Si bien, inicialmente designaba lo quemado por la acción del fuego, luego pasó a calificar a alguien cuyo carácter no es amistoso ni simpático, sino hosco, reservado, antipático, huraño y rígido.

También se aplica a las expresiones faciales que denotan esa manera de ser y de actuar.

Hay personas que pueden parecer adustas en un primer contacto con ellas, pero luego, al entrar en confianza, se vuelven abiertas y agradables, pues, al ser tímidas, se muestran desconfiadas o vergonzosas al principio, y solo es cuestión de tiempo que se muestren tal cual son. Estas suelen ser personas, tranquilas, melancólicas, de gran riqueza interior, de tener pocos amigos, al no confiar, ni abrir su corazón fácilmente.

En otros casos, el carácter adusto puede ser el resultado de sentirse enfermo, física o mentalmente. Quien sufre dolores corporales, o está sumido en la depresión, tiende a mostrar expresiones adustas.

También puede deberse a haber sufrido pérdidas muy graves en su vida, cuyas heridas tardan en sanar, y las manifiesta de esa manera.

Los tratamientos psicológicos pueden ayudar a mejorar estas actitudes, que contribuyen al aislamiento social.

Ejemplos: “El hombre no siempre fue así, adquirió ese carácter adusto, tras haber vivido una tragedia familiar”, “Su mirada adusta me provocó temor y timidez”, “El hombre resultaba muy atractivo a pesar de su rostro adusto, pues esto le daba un aire interesante y misterioso”, “Sus gestos adustos invitaban a las visitas a retirarse rápidamente” o “Si sigues manteniendo esa manera adusta de expresarte, nadie querrá ser tu amigo”.

Muchos personajes históricos, próceres, mártires o santos, aparecen retratados con gesto adusto, serios, seguramente para dar unja imagen de majestuosidad. Sin embargo, no solo mostrarse adusto, o ser representado como tal, era exclusivo de la gente que trascendía con sus obras su época, sino que durante el siglo XIX y principios del siglo XX, las personas en general, no sonreían al ser fotografiadas.