Concepto de credibilidad

El vocablo credibilidad nos remonta en la búsqueda de su etimología, al latín “credibilis”, que se integra por el verbo “credere” que significa “creer”, más los siguientes sufijos: el de posibilidad, “ible”, y el de cualidad “dad”.

La credibilidad puede predicarse de aquello que se nos presenta como cierto o verdadero, independientemente de en realidad lo sea.

Los dichos de alguien pueden tener credibilidad, basados en sus antecedentes intachables, puesto que no se conoce que alguna vez haya mentido, por ejemplo: “Juan contó su verdad, y obtuvo la credibilidad de la gente, pues es una persona sumamente honesta” o “Mis padres me merecen total credibilidad, los conozco tanto, que sé que serían incapaces de mentir”.

También puede deberse a que sea muy conocedor del tema sobre el que expone: “No dudo de la información que me brinda mi maestro, pues ha estudiado mucho y se ha graduado en los mejores centros de enseñanzas” o “Ese canal de televisión me merece credibilidad pues sus noticias son siempre producto de un buen chequeo de las fuentes”.

Lo que captamos por nuestra propia experiencia, nos merece la mayor credibilidad: “Doy credibilidad a que comenzó a llover, pues me acabo de mojar en el trayecto a mi casa”.

Otra manera de tener credibilidad es por la fe, que imparte conocimientos dogmáticos e indiscutibles en los que la gente confía a pesar de no tener pruebas sobre los mismos.

La credibilidad es subjetiva, ya que algunos pueden creer y otros no, determinados hechos, versiones, teorías, etcétera. También puede modificarse con el tiempo, ya que lo que inicialmente no tenía credibilidad puede ganarla, y viceversa.

Un sector social cuya credibilidad resulta dudosa, es el de los políticos, ya que muchos de ellos, la han ido perdiendo, al no cumplir, al llegar al poder, las promesas que hicieron en sus campañas electorales. Sin embargo, es necesario que existan políticos que gocen de credibilidad, para que la gente se sienta representada y apoye los candidatos, ya que, sin ellos, no podría sustentarse la democracia.

En el ámbito jurídico, la credibilidad se basa en pruebas, por ejemplo: “La credibilidad de los hechos resultó demostrada, en la etapa de apertura a prueba” o “La credibilidad de los testigos fue cuestionada, por sus contradicciones, y, por ello, se hizo un careo”.

La información que circula en los distintos medos de comunicación, posee credibilidad, en general, cuando quien la difunde tiene un prestigio reconocido a través de sus estudios y trayectoria. Por eso es recomendable, no otorgar credibilidad a todo lo que leemos y escuchamos, sin chequear sus fuentes. Este es un grave peligro, que trajo Internet, donde cualquier persona puede difundir conocimientos o noticias falsos.