Concepto de fiar

La palabra fiar, surgió a partir del verbo latino “fidere” que puede traducirse como dar fe. Fiar alude a tener confianza en el otro o en uno mismo, estar convencido en que se cumplirá lo que se desea o lo prometido, y que es leal.

Ejemplo: “No me fío de las apariencias, detrás de ellas puede esconderse algo o alguien que no queremos tener cerca”, “Fíate de mi perro, es noble y cuida la casa como nadie”, “Es bueno fiarse de ciertas personas para delegarles algo de nuestro trabajo, pero deben ser gente de confianza”, “Me he fiado en mi capacidad, a pesar de que todos me decían que no podía lograrlo, y al final, sorprendí a todos con mi éxito” o “Yo sólo me fío de quienes componen mi familia, y de quienes conozco desde hace mucho tiempo”.

Se aplica también a la acción de dar algo valioso para que otra persona lo custodie y resguarde.

Hay personas que son muy desconfiadas, y se fían muy poco de los demás, y por el contrario, algunas se fían tanto, que suelen resultar ingenuas. Lo adecuado es tomar ciertos recaudos si se va a fiarle a otra persona un asunto delicado.

En las transacciones comerciales, fiar, es dar mercaderías a cambio de su pago diferido, ya sea en su totalidad o parcialmente. Por ejemplo: “Me han fiado la compra del almacén hasta fin de mes pues el dueño del comercio me conoce y sabe que le abonaré, pero ahora no dispongo de dinero” o “Dar fiado es una buena estrategia para aumentar las ventas, pero tiene el riesgo de que los clientes no paguen en tiempo y forma”. En pequeñas operaciones de compra venta, en comercios barriales, el comerciante se “fía” del cliente, pues lo conoce; en cambio en las de mayor monto, suelen pedirse avales o garantías de cumplimiento. La persona que aparece garantizando la deuda de otro se denomina fiador, pues le otorga su credibilidad, y se compromete a responder antes su incumplimiento.