Concepto de amiguismo

Si hay una palabra hermosa en nuestro idioma, es la de amigo; que es aquella persona que elegimos y nos ha escogido para servir de compañero, cómplice, confidente; a quien queremos, escuchamos, comprendemos y hace que nuestras tristezas y alegrías puedan ser compartidas, con empatía y sinceridad. A los amigos les hacemos favores y esperamos lo mismo de ellos; pero… ¿Cuál es el límite? Como en cualquier derecho, podemos hacerles a los amigos todo tipo de concesiones, o recibirlas de su parte, mientras no se dañen los mismos derechos de otras personas. Cuando para darles una ventaja a los amigos, especialmente en el entorno laboral, les concedemos un puesto de trabajo, no por sus méritos, sino por ser nuestros amigos, habiendo otros que lo merecen más, es cuando hablamos de amiguismo.

Cuando estando en condiciones de seleccionar a una persona para un puesto laboral, o para conceder un ascenso o cualquier otro privilegio, se procede de modo parcial, y en lugar de evaluar los antecedentes de cada candidato, para elegir al más competente y habilidoso para la tarea, se opta por un amigo o pariente; o al amigo de un amigo o pariente; por el solo hecho de serlo, se denomina amiguismo, restando valor al principio de la meritocracia, clave para escalar posiciones en el mundo del trabajo, para que el capitalismo sea lo menos injusto posible.

En las empresas privadas, sus dueños tienen el derecho de arrogarse la facultad de escoger, para conceder trabajos, premios, ascensos y otros beneficios, a quienes ellos consideren conveniente; y esto, no da lugar a reclamos judiciales, aunque genere malestar en el ámbito laboral, por violar principios éticos. Ejemplos: “Me molestó mucho que el puesto que pretendía en la empresa fuera ocupado por otro candidato con mucho menos experiencia y capacidad que yo, solo porque es recomendado por un tío del dueño”.

Cuando esto sucede a nivel de empleo público, se produce un acto de nepotismo, lo que resulta ilegal, pues el acceso y el ascenso al empleo público, debe hacerse por méritos personales, y no por favoritismos; ya que el dinero destinado al pago de sus sueldos sale de las arcas del Estado, el que se beneficia o perjudica con la tarea de ese servidor público, que se requiere, sea eficiente. El amiguismo, en casi todos los países, es una práctica muy frecuente, aunque se los encubra con concursos de antecedentes, y a veces de oposición, que distan mucho de ser transparentes. En general, es más importante tener conexiones con personas influyentes para acceder a cargos o empleos públicos, que capacitarse para ello.