Concepto de anticlerical

Anticlerical es toda aquella ideología que es contraria al clero, o sea a la iglesia, y a todos aquellos que la conforman: el conjunto de los clérigos, que incluye a los obispos, presbíteros y diáconos, que han recibido por parte de las iglesias cristianas esas órdenes sagradas. El anticlericalismo, sin embargo, puede también aplicarse a otras religiones no cristianas, pero que poseen sacerdotes que integran un clero.

Pueden reconocerse dos períodos históricos claramente diferenciados en cuanto al anticlericalismo, en el mundo occidental. El primero llega hasta el siglo XVIII, y consiste en reconocer a la iglesia como institución, siguiendo su tradición de guardiana de la fe cristiana, pero criticando sus vicios y abusos, como lo hizo Martín Lutero, en el siglo XVI, e inició una nueva religión, el protestantismo; y el segundo, que nace con la nueva visión racionalista de la Ilustración, inspiradora de la Revolución Francesa, que terminaría con el Antiguo Régimen, y la división estamentaria, que incluía al clero, junto al rey y a la nobleza, entre los grupos sociales privilegiados, en desmedro del resto de la población.

Esta nueva concepción, cuestiona las bases mismas de la religiosidad en el desarrollo de la ciencia y el progreso, en pos de una sociedad más laica, aunque se respete la libertad religiosa como el resto de los derechos humanos, pretendiéndose que Estado y religión sean entes separados, el primero ocupándose de las cuestiones terrenales, y la segunda de los temas del más allá; respetando la libre decisión de creer o no en las enseñanzas bíblicas. Ser anticlerical, no significa ser necesariamente, no cristiano, pues se puede ser devoto de Cristo y no creer en el papel de la iglesia y sus clérigos. Intelectuales ilustrados ateos, como Voltaire (1694-1778), el filósofo Friedrich Nietzsche (1844-1900) autor de “Dios ha muerto” y Karl Marx (1818-1883) predicador del ateísmo científico, sostuvieron este pensamiento anticlerical.

En casos extremos, el anticlericalismo, va aún más allá, atacando directamente a las instituciones religiosas, en pos de un Estado ateo, condenando cualquier manifestación religiosa, y que puede generar actos de violencia, contra los clérigos, los edificios religiosos o los objetos de culto. Esto sucedió, por ejemplo, en las Masacres de Septiembre, ocurridas entre el 2 y el 6 de septiembre de 1792, en el marco de la Revolución Francesa, en París, y otras ciudades francesas, entre ellas, Orleans y Reims, donde se ejecutaron en masa a contrarrevolucionarios, y también se asesinaron a tres obispos y alrededor de doscientos sacerdotes parisinos, replicándose en otras ciudades.