Concepto de anverso

La palabra anverso nos llegó desde el latín “anteversus” integrada por “ante”, que significa, “lo que está por delante”, y por “versus” en el sentido de “vuelto”.

Considerada una cosa cualquiera, que sea plana, ésta tiene dos lados: una parte que se muestra hacia nosotros, y otra que está oculta. En algunos casos, ambas partes son iguales, y, si la damos vuelta, presenta características muy similares. Sin embargo, en ocasiones, ya sea por su textura, sus grabados, su importancia o su disposición, hay una de ellas que se presenta como la primera, la más importante o la que debemos observar primero; y, la otra, que es una continuación de la primera o un complemento de ella. El anverso es esa parte primera, también conocida como cara o faz, la que presenta la esencia del objeto de que se trata. Por el contrario, el reverso, es lo que aparece cuando la damos vuelta. Puede tratarse de una hoja, para escribir o de un vegetal, de monedas, billetes, medallas, escudos, documentos, etcétera.

En las hojas que usamos para escribir, encontramos dos carillas o páginas, una, que es la que se escribe y lee, primero, el anverso, y la otra, que es su continuación, que está detrás del anverso, y es el reverso.

En las monedas, el anverso, es también llamado cara, pues allí suele mostrarse alguna imagen de un gobernante o prócer. Las primeras monedas llevaban en el anverso, la cara del rey o emperador de turno, mientras que el escudo, generalmente dividido en cruz y el valor de la moneda, en el reverso, también llamado cruz. Actualmente, el anverso de las monedas, no tiene, necesariamente, estampada una cara.

Existe un juego de azar, llamado cara o cruz, donde se arroja una moneda y los participantes apuestan, de qué lado caerá, si de la cara o anverso, o del reverso o cruz. Gana el que acierta.

En el papel moneda o billete, también existe un anverso y un reverso. Por ejemplo, en el billete de cien dólares estadounidense, aparece en el anverso, la imagen del político y prócer, fundador del Estado, Benjamin Franklin. En el reverso, puede observarse un monumento nacional estadounidense, el Independence Hall, donde se hizo la declaración de la independencia.

En los sobres postales, se coloca, en el anverso, el nombre y dirección del destinatario; y, en el reverso, los datos de quien envía la correspondencia; tanto para que lo sepa el destinatario, como para que pueda ser devuelta, si no logra ser entregada.

Por extensión, en los hechos, el anverso es la parte conocida, la que se muestra; mientras que el reverso es lo que permanece oculto, o las consecuencias negativas o daños colaterales que conlleva.

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