Concepto de aplauso

La palabra aplauso, llegó al español, desde el latín “applausus”, que es la acción y el resultado del verbo aplaudir, del latín “applaudere”, que indica la acción y el efecto de golpear las palmas de las manos entre sí, para expresar júbilo, aprobación, o acompañar un ritmo musical. Con este hecho se genera ruido, a veces, junto a otras manifestaciones bulliciosas, como canticos, gritos y silbidos, para llamar la atención.

En los humanos, se cree que aplaudir no es algo innato, pero en algunos animales sí lo es. las focas grises aplauden bajo el agua con sus aletas delanteras, como ritual sexual para atraer pareja y alejar a la competencia. Otros animales, como focas, lobos marinos o chimpancés, aplauden luego de ser entrenados por humanos.

El aplauso, es una antigua costumbre, aprendida por los humanos desde los inicios de la historia, estando presentes en los teatros, griegos y romanos, donde se felicitaba a los actores mediante este gesto de simpatía. Entre los romanos, había una discriminación de aplausos según el grado de satisfacción.

Si se estaba modestamente conforme, se chasqueaban los dedos, lo que producía muy poco ruido. El aplauso, con la mano hueca, conocido como “imbrex”; o con la mano plana, que actualmente es el más común, significaba un grado óptimo de satisfacción; pero mover el faldón de la toga, era el gesto por antonomasia, de que se estaba conforme en grado supremo.

Era frecuente que se contrataran aplaudidores, pagándoles, para que iniciaran la sesión de aplausos y reforzaran el sonido; lo que aún se sigue haciendo, en algunos ámbitos.

No solo se aplaudían las representaciones teatrales, sino también a los magistrados; y, el historiador romano, Tácito, nos cuenta que el emperador Nerón, tenía contratados unos 5.000 aplaudidores, para que se manifestaran favorablemente, ante su presencia pública.

El cristianismo, adoptó la costumbre de aplaudir, al finalizar los sermones, pero esa práctica e fue perdiendo con el tiempo.

Suelen también acompañarse con aplausos: celebraciones, la llegada del o los homenajeados a su fiesta, la aprobación de un discurso o una propuesta, la acción solidaria de alguien; y, hasta llegan a decidirse concursos, ganando el competidor que recibe mayores aplausos del público.

Ejemplos de uso: “La gente se manifestó con aplausos interminables, cuando el reconocido cantante apareció en el escenario”, “El discurso emotivo de la maestra en el día patriótico, fue aplaudido intensamente por los alumnos”, “La quinceañera al entrar al salón de la fiesta, fue recibida con aplausos, por parte de los invitados”, “Pocos aplausos acompañaron a la propuesta que hizo el diputado sobre una nueva ley de jubilaciones” o “Mi hijo fue el más aplaudido de los estudiantes que expusieron su proyecto, y por eso se lo consideró ganador”.

Puede ser, también, una manifestación de impaciencia, pues la gente suele aplaudir cuando se demora un acto, una conferencia, un concierto o una representación teatral, reclamando que comience.