Concepto de apostasía

La palabra apostasía se originó en el griego ἀπoστασία, vocablo integrado por απο (léase apo), que puede traducirse como "fuera de", y στασις (o stasis), en el sentido de “situarse”. Del griego pasó al latín como “apostasia”, para finalmente ser tomada por el español.

La apostasía puede entenderse como la renuncia que hace una persona a su fe religiosa, o al abandono de sus hábitos por parte de un sacerdote u otros religiosos. Para poder apostatar se necesita haber pertenecido a una comunidad religiosa previamente.

Al ejercer el derecho de apostasía el creyente se desvincula de su credo, y ya no integra el grupo de fieles, para lo cual se lo elimina del registro pertinente, que entre los cristianos se hace constar desde el bautismo. Es considerado un pecado contra la fe, extremadamente grave, donde la fe es rechazada en forma íntegra y no en parte, como en la herejía.

En la actualidad la libertad de cultos permite a las personas cambiar de religión o no practicar ninguna si lo desea. Sin embargo en muchos países de religión islámica, la apostasía, revelada a través de actos u opiniones, como por ejemplo renegar de sus creencias para dudar de ellas o negar a Dios, adorar imágenes, cuestionar a Mahoma en su calidad de profeta, es castigada, una vez probado el hecho, para lo cual basta el testimonio de dos hombres adultos de religión islámica; incluso con la muerte, como ocurre por ejemplo en Afganistán, aunque el Corán deja libre a los fieles seguir o no sus preceptos, siendo en este último caso, según el Libro Sagrado, perjudicado solo el apóstata.

El Derecho Canónico, en el canon 751, define la apostasía como el rechazo de la fe cristiana en su totalidad. Se necesita para apostatar una decisión expresada formalmente y receptada por la autoridad eclesiástica, por lo cual debe ser remitida a la diócesis que corresponda al domicilio real del que pretenda apostatar, para que se deje constancia de ello en el acta de bautismo, aunque se considera que el vínculo con la iglesia es ontológicamente eterno, al ser el bautismo un sacramento.

Por extensión se aplica a quienes dejan de lado sus ideologías políticas y dejan de pertenecer a un determinado partido.