Concepto de arameo

La palabra arameo, significa “tierra de Aram”, siendo Aram, el nombre con el que los hebreos designaban a la actual Siria, en su zona central, comprendiendo según la Biblia, el territorio desde las montañas del Líbano hasta el noroeste de la Mesopotamia. Los arameos, además de Siria, ocuparon los actuales estados de Irak, parte de Irán, Jordania y el Líbano, donde se asentaron a partir del siglo XII a. C. en búsqueda de tierras prósperas.

Aram, era hijo de Sem y nieto de Noé, según el Libro Sagrado. También se opina que arameo, significaría “tierras en altura”. Por ende, arameo, es la persona que pertenece al pueblo nómade y semítico de Aram, y todo lo relacionado con ellos y su nación.

El arameo es un antiguo idioma semítico, o grupo de dialectos, que se originó a partir del alfabeto fenicio, hace unos 4000 años, pero luego tomó su propia impronta, y se difundió en tierras cananeas, a partir del siglo VIII a. C, y fue allí donde cada lugar le introdujo sus variantes, como en Babilonia, donde tuvo gran influencia acadia. Los dialectos arameos por esa circunstancia, difieren entre sí, por su historia y su geografía. La Biblia tiene partes escritas en esta lengua, como los Libros de Daniel y de Esdras. Existe la probabilidad que fuera el idioma empleado por Jesús.

El arameo fue implantado como idioma oficial en la parte occidental del Imperio Persa Aqueménida, por Darío I, en el año 500 antes de Cristo, luego de que conquistara la Mesopotamia, sirviendo esta lengua para la comunicación y la unidad, entre las vastas regiones del imperio. El arameo continuó vigente luego de las conquistas de Alejandro Magno, manteniéndose hasta el siglo II, cuando fue reemplazado por la lengua griega; continuándose su uso en Judea, Arabia, y Partia.

Los arameos se convirtieron en cristianos entre los siglos I y V, adoptando el lenguaje siríaco, pero en el siglo VII tras la conquista musulmana, comenzaron a hablar árabe.

Actualmente el arameo (conocido como neo-arameo) se distingue en oriental y en occidental, con referencia a la ubicación de sus hablantes con respecto al río Éufrates, usándose especialmente en ámbitos literarios y religiosos. Son unas cuatrocientas mil personas las que aún hablan arameo en Medio Oriente, entre católicos, judíos, mandeos y musulmanes.