Concepto de abanico

La palabra abanico llegó el español a través del portugués, siendo un diminutivo de “abano” palabra que designa un instrumento grande destinado a producir viento para refrescarse, que, colgado de los techos lograba moverse con una polea, que se maniobraba. Se considera el antecedente de los modernos ventiladores de techo.

El término abano, lo tomaron del latín “vannus” por derivación de “ventus” que se traduce como “viento”; siendo entonces, un abanico, un elemento sencillo y ligero, que produce, al moverlo, un vientecillo.

La mayoría de los abanicos, instrumentos surgido en Oriente y teñidos en su nacimiento de leyendas, están compuestos por varillas, que forman un esqueleto denominado baraja, que se unen en la parte inferior en forma radial. Bajo la unión hay un mango que sirve para tomarlo, permitiendo que se pliegue y despliegue una pieza de tela, cartón o papel, siendo comunes en los inicios los de encaje y plumas (conocida esta parte, sea cual fuera su material, como país).
Los abanicos pueden ser de formato semicircular o redondos, en este último caso, unidos en el centro, y se encuentran generalmente artísticamente decorados. Estando desplegados, hace, que, al moverlos con la mano, de un lado a otro, generen un movimiento de aire refrescante. Algunos abanicos, son fijos.

El abanico fue un importante elemento de moda, usado en China durante las ceremonias (por ejemplo, en la del té) y en Japón en ámbitos artísticos, y que llegó al continente europeo, traído por los portugueses desde Oriente en el siglo XVI. Fue, hasta el siglo XVIII, símbolo de las clases altas y la realeza, siendo muy costosos y suntuosos, utilizados por ambos sexos, caracterizados los masculinos por ser de tamaño menor, aunque luego evolucionó como un complemento exclusivo de las damas, considerado también, como elemento seductor.

En el siglo XVIII el uso del abanico se popularizó, pero hoy ha perdido su vigencia, por la existencia de modernos sistemas de refrigeración de ambientes, aunque todavía puede observarse en los días calurosos, la presencia de damas abanicándose, en sitios donde no se cuenta con aparatos de ventilación.

En el arte

“La dama del abanico” es un cuadro del año 1635, del pintor español Diego Velázquez. La identidad de la dama retratada es controvertida. Sus manos están ocultas en guantes blancos, sosteniendo el abanico con la derecha y un rosario con la izquierda.

Varias danzas, chinas, españolas, árabes, de Europa del este y latinas, se hacen con abanicos.

En náutica

Los abanicos de los barcos, se componen de dos palos, uno vertical y el otro inclinado, sujetos entre sí, usados para suspender pesos elevados, que semejan el formato de un abanico.