Concepto de esenios

La palabra esenios, procede del griego σσηνοι, léase “essenoi”, a su vez derivado del hebreo עשים (“asaim”) que puede traducirse como “hacedores”, pues hacían exactamente lo que indicaba la Torá o Ley hebrea.

Los esenios fueron una secta pacifista y elitista judía (las otras eran los fariseos, los saduceos y los zelotes) de cuya existencia hay documentación que data de entre los siglos II antes de Cristo, posterior a la revuelta de los macabeos, y el siglo I de la era cristiana. Existe una hipótesis no probada, de que Juan el Bautista y Jesús, habrían formado parte de esta secta, que dividía a sus integrantes en sacerdotes, en levitas y en laicos.

Según el historiador romano, Plinio el Viejo, habitaban al occidente del Mar Muerto, en el oasis del cálido manantial de Engadi, en algunas zonas de Palestina y Asiria, y en el lago egipcio de Maoris.

No cualquiera podía ingresar en la “yahad” o comunidad iluminada y fraternal de los esenios, que habitaban, alejados del mal, de los lujos y la mentira, en el ámbito rural, pero también en las ciudades, pues solo podían hacerlo, previo juramento, aquellos hombres de más de 20 años, sin defectos físicos ni mentales, que tenían buen nivel económico y de instrucción, y lograban pasar la prueba de dos años de entrega al estudio de la Torá, y se adaptaban a la férrea disciplina, que incluía en muchos casos el celibato (los de la comunidad agrícola del valle del desierto de Qumrán, por el contrario, debían casarse pero ser monógamos) abandonando sus posesiones materiales que eran cedidas a la comunidad. Los bienes se usaban comunitariamente, y una parte de ellos, se destinaba a obras de beneficencia.
El más grande de los iluminados, era el llamado Maestro de Justicia, que hacía la interpretación de la Biblia.

Vestían túnicas blancas y se dedicaban a tareas variadas, excluyendo la fabricación de armas y el comercio.
Se consideraban elegido por Dios e integrantes de una Nueva Alianza con el Creador. Fueron protegidos por el rey Herodes.

En el año 1946 se descubrieron estos Rollos de Qmrán, en el Mar Muerto, que es una colección de 972 manuscritos de la Biblia hebrea, escritos en hebreo, arameo y algunos en griego, de entre los años 250 a. C y 66. Pero también hay libros no incluidos en la Biblia hebrea, con normas específicas que se supone corresponde a los esenios.