Concepto de azote

La palabra azote procede del árabe hispánico “as-sawt” que puede traducirse como “el látigo”. Un azote es un elemento largo y flexible, en general, una correa o cuerda anudada, que se usa para golpear, llamándose también azote, al golpe recibido usando este instrumento de castigo.

Los azotes, se han empleado, desde antaño, para corregir conductas que se consideran inadecuadas, especialmente en niños, aplicado en las nalgas, aunque puede hacerse en otras zonas del cuerpo; y en animales, lo que ciertamente provoca resentimiento, frustración y angustia en quien los recibe, que advertirá que esa conducta está prohibida, y posiblemente no la hará, no porque haya comprendido su negatividad, sino por temor a recibir nuevos azotes; lo que no garantiza que cuando no se lo vea, vuelva a realizar tal acto, dañándolo no solo física, sino psicológicamente. En ocasiones, las palizas pueden propinarse, no solo con un látigo, sino también con las manos, con un cinturón, con un palo, con un zapato, etcétera. No solo los padres han tenido históricamente ese derecho, sino que fue muy usado en las escuelas tradicionales, hasta mediados del siglo XX. En la actualidad, los azotes como modo de corregir conductas están prohibidos legalmente, en muchas de las legislaciones de occidente.

Pueden ser impuestos los azotes como pena, muy común en la antigüedad, donde se azotaba al reo con látigos, que golpeaban repetidamente su espalda, en un número de veces determinado en la condena. Las leyes de Esparta, que necesitaban hombres fuertes y guerreros, condenaban a azotes a los homosexuales, entre otros muchos casos. También fueron comunes en la antigüedad griega y romana. Los romanos castigaban a los criminales, con golpes, usando palos, para los militares; varas para los ciudadanos y correas para los esclavos. En la Edad Media fue una pena aplicada muy asiduamente, siendo en el Fuero Juzgo, los azotes, graduados, en la injuria, según la gravedad del insulto proferido, y las Siete partidas también lo consideraron como castigo. Una pena frecuente en la Inquisición, fue la de azotes. Con el Humanismo, y luego, con la Ilustración, que nutrieron con sus ideas a la Revolución Francesa, aparecen para el delincuente, garantías procesales. Sin embargo, todavía hoy, suelen darse, en casos aislados.

Algunas veces, se usa como juego en algunas culturas, dando azotes suaves en las nalgas, en los cumpleaños infantiles, al homenajeado, en número igual, al de años que se cumple.

Puede haber azotes auto infligidos, como el caso de quienes se castigan como penitencias religiosas, o consentir los azotes de otros, como ocurre en prácticas sexuales sado-masoquistas.

El último rey de la tribu bárbara de los hunos, Atila (395-453) fue apodado, por su crueldad, “Azote de Dios”, causando terror en el Imperio Romano.

La película argentina, “El azote”, de género dramático, se estrenó en el año 2017, con guion y dirección de José Celestino Campusano. Trata de las vivencias de un asistente social, que trabaja con menores judicializados, y pasa por un mal momento familiar.

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