Concepto de suplicio

Si rastreamos la etimología de la palabra suplicio arribamos al latín “supplicium”, vocablo integrado por el prefijo que denota una posición inferior: “sub” y el verbo “plicare” que puede traducirse como “doblegar”.

El suplicio se aplicaba en sus inicios al acto de doblegar la voluntad de los dioses ofreciéndoles un animal en sacrificio, y luego a la ejecución de aquellas personas que estuvieran condenadas a muerte. En una etapa posterior se aplicó a todo martirio, tormento o sufrimiento extremo.

Actualmente un suplicio puede ser la aplicación de la pena capital, el lugar donde se lleva a cabo; pero también cualquier forma por la cual alguien, persona o animal, es sometida a un trato cruel y extremadamente doloroso, de tipo físico o moral.

Ejemplos: “El animalito vivió un suplicio junto a esos dueños infames que lo castigaban sin piedad” o “Trabajar con un jefe que insulta y maldice todo el día es para mí un suplicio, temo enloquecer”.

Los tormentos y los azotes que se usaban como castigo o forma de lograr confesión desde la antigüedad, siendo muy frecuente su utilización entre los siglos XII y mediados del siglo XVIII, representaban un suplicio, y fueron abolidos a partir de entonces en Europa, hasta que los regímenes fascistas y comunistas del siglo XX reinstalaron estos suplicios. En 1984, la ONU aprobó una convención contra la tortura y otras penas crueles y degradantes.

Se aplica también a cosas que causan mucho dolor o incomodidad: “Calzarme estos zapatos apretados es todo un suplicio” o “Estudiar esta materia que me desagrada es un suplicio”.

Como vemos algunos casos de suplicio son objetivos e indiscutibles, como el caso del suplicio de Cristo, que debió portar su propia cruz, desfalleciente, y ser clavado en ella; mientras en otros casos dependen de la personalidad y gustos de quien lo experimenta, ya que estudiar por ejemplo, para algunos puede ser una tarea grata, y otras la pueden calificar como suplicio, por supuesto, exageradamente, ya que sienten rechazo hacia las tareas intelectuales.