Concepto de maridaje

Maridaje es el resultado del verbo maridar, que es unir a dos personas en matrimonio, para hacer de sus vidas una comunidad armoniosa, donde ambos integrantes de la pareja, se complementen y vivan juntos en armonía y plenitud.

Se aplica también a la unión de otras cosas, que tengan entre sí una asociación o correspondencia tal, que los haga, en conjunto, potenciar sus virtudes.

El uso más común del término es, en Gastronomía, en relación al vínculo que se establece entre una comida y el vino que la acompaña, para aumentar la gratificación que se siente al degustar ambos, en forma conjunta.

Hacer un maridaje es un arte, bastante reciente, ya que antes no se había advertido la diferencia entre unir cualquier comida con un vino, y seleccionar la unión perfecta, lo que domina el sommelier o sumiller, que sabe y aconseja a los clientes de bares y restaurantes, para que disfruten de la combinación de textura y sabores, de platillos y vinos, sin que uno cobre preponderancia sobre el otro, sino que, unidos, dejen al paladar con una sensación de plenitud y satisfacción; lo que, muchas veces, depende de cada cultura y sus tradiciones.

Lo más habitual es que primero se elija el alimento y después el vino que combine con él, especialmente, si hay variedad de vinos para seleccionar.

En general, podemos decir, que, como aperitivo, suelen recomendarse los vinos con gradación alcohólica de entre 15º y los 23º (vinos generosos). Se sirven fríos y en cantidades reducidas, por ejemplo, un cava o un vino blanco ligero. Los cavas, que son vinos espumosos españoles, son, justamente los que van con casi todas las comidas, sobre todo, si son muy secos.

Para acompañar pastas o verduras un vino tinto ligero, puede ser muy recomendable. Para carnes con grasa, un vino más potente. En los asados argentinos, los preferidos son el Malbec y Cabernet Sauvignon.

Para legumbres, quesos fuertes y estofados, son preferibles los vinos tintos de cuerpo; mientras que, la comida a base de pescado, combina mejor con los vinos blancos secos o un tinto que sea poco potente; ya que la carne de pescado tiene textura más débil que la carne roja con grasa. Si la carne roja es magra, el vino puede ser menos intenso. Para los postres, el maridaje ideal se realiza con los vinos dulces.