Concepto de baratija

La palabra baratija, se compone del adjetivo barato, resultado del verbo baratear, con etimología en el griego “prattein” que significa lograr, pero que los comerciantes en Grecia, lo usaban para hablar de la acción de negociar. Cuando se negocia por un precio, en general, se baja su valor; por eso algo barato es aquello que se adquiere con poco costo. El sufijo “ija” es un diminutivo.

Son baratijas, aquellas cosas pequeñas que pueden tenerse, pagando poco por ellas. Las baratijas, no son, en general, apreciadas, pues no son elegantes, ni sinónimo de buen gusto y refinamiento, sino todo lo contrario.

Las cosas tienen un determinado valor monetario, dado por la escasez del producto y su demanda. Cuando ésta es alta, y no hay mucha disponibilidad en el mercado, los precios suben, y a la inversa, bajan. Las baratijas son confeccionadas con elementos que abundan, y no tienen un diseño muy apreciado por los consumidores. Por eso, ser considerado o no, una baratija depende de cada cultura. Cuando los españoles llegaron a América, los aborígenes consideraban al oro como una baratija, cuando para los europeos tenía un enorme valor; y por ello, lograron trocarlo por cristales de colores, cascabeles y otras menudencias, que para ellos eran baratijas, pero que a los nativos les fascinaron.

Son sinónimos de baratija: chuchería, oropel, bujería, fruslería y bagatela. Son sus antónimos: caro, costoso, importante y valioso.

Ejemplos de uso: “No tengo dinero para comprarle a mi hijo juguetes caros, así que se tendrá que conformar con las baratijas que puedo regalarle, pero jamás le faltará amor”, “Fui a un comercio de baratijas, para ver si conseguía algún adorno que simulara ser de calidad, para decorar mi casa de la mejor manera, con mi escaso presupuesto”, “Me enojé con mi novio pues me regaló una baratija; hubiera preferido que me diera solo un beso en lugar de ese obsequio tan ordinario”, “Me gustaría comprarme joyas costosas, pero, por ahora, solo tengo un alhajero repleto de baratijas” o “Por temor a los robos, ya no uso cosas de valor, prefiero alguna baratija, que, si me la quitan, no me afectará tanto”.

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