Concepto de barba

La palabra barba surgió a partir de igual término latino, y designa el pelo facial, que se ubica por debajo del labio inferior de la boca, comprendiendo, según los casos, solo la barbilla, o puede extenderse a los pómulos y al cuello.

La barba, es una característica en los humanos, del sexo masculino, y se debe a una cuestión hormonal, ya que es obra de una hormona, llamada dihidrotestosterona, también responsable de la calvicie en los varones, ya que las mujeres tienen mucho menos de ella. Los casos excepcionales de mujeres con barba abundante, hace que sean una curiosidad, como las mujeres barbudas de los circos.

La barba empieza a aparecer con el desarrollo puberal; y que crezca más o menos, va a ser una cuestión hereditaria. Una vez que emerge, se elige, si afeitarla o dejarla crecer, combinada o no, con el bigote, sobre el labio superior. Para que quede más prolija, se la debe recortar, y si es larga, peinar.

La barba, como signo de masculinidad y sabiduría fue apreciada por varias culturas a lo largo de la historia, e, incluso por las religiones. Las usaron como distinción, los egipcios, los pueblos mesopotámicos y los hindúes.

Entre los antiguos griegos, la barba se cortaba si la persona estaba de duelo; y los espartanos se las quitaban a los cobardes. Hasta muchos de sus dioses eran representados con barbas, como Zeus y Poseidón. Fue Alejandro Magno el que comenzó a instalar la costumbre de afeitarse la barba, para no quedar expuestos a que sea un elemento que les permitiera a los enemigos, derribarlos o arrastrarlos, jalando de sus barbas.

Los romanos acostumbraban a afeitarse, desde la época del general conquistador, Escipión el Africano (236 a. C – 183 a. C) y fue un detalle que los distinguió de los griegos, hasta fines de la República, en que algunos romanos adoptaron la moda de tener barba, pero esto duró poco, ya que era considerado una señal de falta de aseo y prolijidad, reservado a los campesinos, salvo cuando estaban de duelo, en cuyo caso se dejaban crecer la barba (lo opuesto a lo que hacían los griegos). Cuando la influencia de Grecia se hizo sentir sobre Roma, la barba se popularizó en ese imperio, siendo el emperador Adriano (76-138) pionero en lucir una barba entre los príncipes romanos.

Entre los judíos, fue muy valorada, como podemos apreciar en Moisés y Abraham. Jesús también es representado don barba. Sin embargo, la Torá solo prohibía cortarse la barba con navaja.

Muy usada en la Edad Media, el surgimiento de la Edad Moderna, privilegió entre los europeos tener un rostro libre de vello, con un intervalo en el siglo XVI, en que estuvo de moda. A mediados del siglo XIX, se volvieron nuevamente populares, citando solo a modo de ejemplo a Alejandro II de Rusia, a Karl Marx; y, en América a Abraham Lincoln. En el siglo XX, fue muy común entre los hippies.

En Zoología, se llaman barbas de ballena a las láminas de queratina y elásticas, que utilizan para su alimentación.

En Gastronomía, se le dice barbas de dragón, a un dulce, tradicional en China, elaborado con hebras muy finas de azúcar, que dan la apariencia de una barba.

En Literatura “Barba azul” es un cuento de hadas que fue recopilado y adaptado en el año 1965, por Charles Perrault, siendo barba azul un asesino en serie, que mata a sus esposas.

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