Concepto de rasurar

La palabra rasurar, es un verbo que procede del latín “radere”, y su significado es afeitar, acción que consiste en quitar, del modo más radical posible, el pelo de la cabeza, la barba, el bigote y otras zonas del cuerpo, que tengan cabello o vello. La costumbre de rasurarse, varía según la época y la cultura.

Para rasurar o retirar el pelo, se usan las rasuradoras, que pueden ser manuales, a pilas o eléctricas. Para hacerlo se desliza la navaja o máquina sobre la piel, en el sentido del pelo y a contrapelo (en este último caso es más eficaz, aunque puede lastimar o inflamar la piel) eliminando, al ser cortante, el pelo desde su base, aunque dejando la raíz, por lo cual, debe hacerse la acción periódicamente, si se desea que el efecto persista.

En la antigüedad, se empleaban diversos métodos de rasurado, entre los cuales se destacaba el uso de los dientes tiburón, y posteriormente, los cuchillos de sílex.

Entre los egipcios, tanto hombres como mujeres se rasuraban las distintas partes del cuerpo, por el intenso calor y por hábitos de higiene. Si usaban cabellos y barba, eran postizos, empleando para el rasurado, piedra pómez o cuchillas fabricadas con cobre o con oro. En Grecia y en la Roma Antigua se usaron cuchillas.

Las primeras rasuradoras modernas utilizadas, fueron las navajas, confeccionadas con acero templado y muy filosas. Surgieron en el siglo XVIII, y se usaban para afeitar la barba, con la piel previamente húmeda y enjabonada. Las navajas, dejan la piel totalmente libre, pero se necesita ser habilidoso para no cortarse, por lo cual, la gente prefiere hacerlo en barberías. Se usaron masivamente hasta el siglo XX, donde en gran parte fueron reemplazadas por la maquinita de afeitar, creación del estadounidense, King Camp Gillette, a fines del siglo XIX. Estas maquinitas contenían cuchillas desechables, de acero al carbono, y se popularizaron durante la Primera Guerra Mundial, donde se les entregaron a los soldados de Estados Unidos. En 1965, las cuchillas se hicieron de acero inoxidable, lo que permitió que se usaran varias veces. Una década después, Gillette, fabricó la maquinita con dos cuchillas.

Las rasuradoras eléctricas, se inventaron en 1931, y fueron ganando terreno en diseño y efectividad. Constan de un motor de pequeñas dimensiones, y de un cabezal con cuchillas, permitiendo el rasurado en seco. Las cuchillas pueden ser rotatorias o disponerse como cuchillas alineadas.