Concepto de botar

El verbo botar procede del germánico “boter” en el sentido de golpear. Comparte etimología con rebote, que es un segundo salto o bote que se repite en forma continua luego del primero.

Botar es entonces sinónimo de saltar, pues al hacerlo golpeamos el suelo. Puede aludir al salto de una persona o animal o al de un objeto, por ejemplo, podemos hablar de hacer botar una pelota.

Otro uso es en sentido de perder alguna cosa: “He botado parte de mi dinero por descuidado”.

En el ámbito marítimo se entiende por botar cuando la embarcación es puesta en movimiento hacia su destino.

Su empleo más extendido es para aludir a tirar, descartar o desprenderse de algo o de alguien: “Hice una selección de mis prendas de vestir y he decidido botar las que no uso, están tan viejas que ya no sirven ni para donarlas”, “Juan ha sido botado de su empleo sin indemnización pues lo descubrieron tomando dinero para sí de la caja de la empresa” o “El niño botó sus juguetes y luego lloró por ellos”.

El recipiente que se utiliza para botar o tirar los residuos se denomina también bote de basura o bote de desperdicios. Observar las normas que se imponen a la hora de botar los residuos es muy importante para cuidar el medio ambiente, por ejemplo no botar la basura en la vía pública, clasificar los desechos según sean o no reciclables, etcétera.

No debe confundirse botar con votar, pues es un verbo que se escribe de modo similar, su pronunciación también es parecida pero su significado es completamente diferente, ya que votar no es ni hacer picar, ni saltar ni tirar, sino que es sufragar, o sea manifestar la voluntad a través de un voto. Se trata de palabras homófonas.