Concepto de casamiento

La palabra casamiento alude a la acción y al resultado de casar o casarse, derivado a su vez de casa, y es el acto por el cual dos personas deciden unirse en matrimonio a través de una ceremonia civil, ante un funcionario público y testigos; o religiosa, ante un ministro de la fe de los contrayentes y testigos, para iniciar una vida en común, compartiendo la casa.

El casamiento, que tradicionalmente era la unión de un hombre y una mujer, ahora se permite, en muchos países del mundo, entre personas del mismo sexo, da lugar a una serie de derechos y deberes entre los miembros de la pareja.
Como dijimos, los casamientos, dan inicio a la institución del matrimonio, que existe desde muy antiguo, como modo de sentar bases sólidas a la familia que luego, tal vez, se integrará con los hijos, aunque, actualmente, son muchas las parejas que se unen y conforman una familia, mediante el acuerdo entre ellos, sin casarse, llamado en algunos países, como Argentina unión convivencial, y, por ejemplo, en Bolivia y Paraguay uniones conyugales libres.

Las formalidades y ritos que acompañan a la celebración del casamiento han variado a través de la historia y de cada cultura. En la antigua Roma, no era necesario, acudir a un funcionario público para que el casamiento (justas nupcias) tuviera lugar, bastando probar la convivencia y la voluntad de unión y afecto entre los cónyuges, lo que, en los casamientos actuales, no resulta necesario, pues contando con el acta de matrimonio, no importa si se convive o cómo se traten, para continuar casados.

En países como Israel, solo existe como válido el casamiento religioso, siendo el casamiento civil una excepción, a diferencia de otros países, como por ejemplo, Argentina, donde el casamiento religioso es solo una opción para quienes desean complementar el civil, único legalmente válido, con la promesa ante Dios, lo que no es obligatorio, legalmente.

Generalmente se acompaña de una fiesta de casamiento, donde se invita a familiares y amigos a compartir la felicidad de la pareja y desearles lo mejor.

El casamiento, requiere ser mayor de edad, salvo dispensa judicial (con la excepción de algunos países africanos) y estar en pleno ejercicio de sus facultades mentales, para entender la trascendencia del acto, que solo puede anularse si no se han cumplido los requisitos, o disolverse por muerte de uno de los cónyuges o por divorcio. Al ser un acto tan importante como dijimos, debe expresarse un consentimiento válido, es decir, no forzado, aunque a lo largo de la historia, hasta el siglo XVIII, y aún en la actualidad, en países del Medio oriente, Sudeste asiático y África, se dan casos de casamientos concertados o “arreglados” por terceros, en general, los padres de los novios.

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