Concepto de nupcias

La palabra nupcias procede del latín “nuptiae” que a su vez se derivó de “nubere” que era el velo que cubría a la novia al momento de contraer enlace (velo nupcial) de allí que “nuptiae” era el término con que se designaba a la celebración de una boda. En la antigua Roma para que los hijos sean reconocidos como legítimos debían haber nacido de justas “nuptiae”, ya sea que se tratara de un matrimonio “cum manu” (con poder del pater del marido o de éste si él era el pater de la familia; y aceptación de los dioses del esposo por parte de la mujer) o sine manu, forma que apareció posteriormente y que no creaba tal vínculo, pero tampoco otorgaba derechos hereditarios en la nueva familia que la mujer casada pasaba a integrar.

Cuando alguien se desposa por primera vez, contrae primeras nupcias. Si por anulación del matrimonio anterior, divorcio o viudez vuelve a casarse contrae segundas nupcias. Las nupcias pueden ser civiles o religiosas. En Occidente solo las primeras poseen valor legal. En ambos se requiere la presencia de testigos que certifiquen la unión, pero en el casamiento civil interviene un funcionario público mientras en el religioso un miembro del credo con facultades para celebrar matrimonios. Las nupcias civiles no obstan a que se celebre también la unión religiosa, bajo los rituales correspondientes a cada credo. En general las nupcias requieren de una preparación especial en cuanto a los atuendos, sobre todo de la novia, que tradicionalmente viste de blanco. Suelen realizarse banquetes para la ocasión y organizarse un viaje para coronar el festejo (viaje de bodas).

En Israel por ejemplo solo existen las nupcias religiosas, salvo pocas excepciones. En los países musulmanes ocurre algo similar, aunque en algunos Estados, como Argelia, primero debe celebrarse el matrimonio civil antes de las nupcias religiosas o Fatiha. Las nupcias civiles en la actualidad pueden celebrarse en muchos países entre personas del mismo sexo.