Concepto de contubernio

La palabra contubernio se originó en el latín “contubernium”, que era una tienda de campaña, donde convivían los soldados, de a ocho, durante las operaciones militares, y tal vez fuera en esos lugares donde se forjaban también las conspiraciones. Además, en la antigua Roma, los esclavos y esclavas, que no revestían la categoría de personas, no podían contraer justas nupcias, pero se unían en un vínculo denominado contubernio, que obligaba a respetar la prohibición del incesto.

En la actualidad un contubernio es un acuerdo o pacto conspirativo de fines ilícitos o inmorales, contra una persona física o jurídica o contra un grupo, por lo cual tiene un sentido negativo: “Creo haber descubierto un contubernio entre los jóvenes del barrio para organizar fiestas clandestinas, y reporté lo que averigüé a la policía” o “Se descubrió un contubernio que involucra a funcionarios públicos para exigir sobornos a cambio de concesión de licitaciones”.

Sin embargo, puede tener como objetivo lograr reparaciones justas, por ejemplo: “Creo que entre los empleados existe un contubernio para denunciar a su jefe ante el Sindicato, por malos tratos”.

El contubernio judeo-masónico fue la acusación que durante el régimen franquista se hizo contra judíos, a los que se acusó históricamente de usureros, y que habían sido expulsados de España durante el reinado de los Reyes Católicos. También contra los masones, criticados por el Papado por su ideología liberal y adogmática, y porque Franco no había podido ingresar en esta sociedad secreta, y sí lo había hecho su hermano Ramón. Luego también se extendió a los comunistas; todos acusados de conspirar contra el gobierno, haciéndolos responsables de la decadencia del país, y de pretender el dominio del mundo; y fueron objeto de represión.

En el régimen franquista también se utilizó la expresión “Contubernio de Múnich”, por parte del periódico “Arriba”, oficialista, para hacer alusión al IV Congreso del Movimiento Europeo, reunido en 1962, donde participaron políticos españoles opositores a Franco, que reclamaba la instauración de instituciones democráticas.

Durante el gobierno del presidente argentino Marcelo T. de Alvear hubo un conflicto entre la parte del radicalismo fiel al anterior presidente Yrigoyen, también radical, que había apoyado la asunción de Alvear, y quienes defendían a este último, llamados “azules”, a quienes se acusó de contubernio, al haberse unido sus senadores con los conservadores, para quitar al Vicepresidente de la nación y presidente del Senado, hombre cercano a Yrigoyen, la facultad de designar comisiones, y repartir cargos.