Concepto de colono

La palabra colono se deriva del latín “colonus”, que a su vez procede del verbo “colere” en el sentido de “cultivar”. Un colono es aquel que cultiva la tierra y por ello se asienta en un lugar.

Un colono a partir del siglo IV, momento en que nace esta figura jurídica, era una persona sometida al régimen del colonato, institución que lo ubicaba en una posición intermedia entre un hombre libre o persona, y un esclavo despojado de derechos. El colonato fue predecesor del sistema feudal de la Edad Media.

En la antigua Roma, un colono, condición que se adquiría por nacimiento, por castigo legal, mendicidad, o por acuerdo; si bien era un hombre libre que tenía ciertos derechos como casarse, comerciar u obligarse, tenía una gran restricción, en cuanto estaba “atado” a la tierra que trabajaba junto a su familia, debiendo pagar por el uso y goce de la tierra que trabajaba un canon consistente en productos o en dinero. Si la tierra se vendía, el colono como parte de ella, se transfería al nuevo dueño; y en ningún caso podía abandonarla, pues si osaba hacerlo, era considerado como un esclavo fugitivo. Tampoco podían desempeñar cargos públicos.

Se podía dejar de ser colono si el dueño de la tierra lo entregaba como sacerdote, soldado o como decurión (cobrador impositivo) o si reunía el dinero suficiente para comprar el campo.

Actualmente quien arrienda una finca rural, se denomina colono: "Soy colono en este campo pues no tengo dinero para comprarme el propio".

Es también colono quien habita una colonia, que es un asentamiento que administrativamente depende de un Estado central (Metrópoli) ubicado en un lugar distante. Las colonias existieron desde la antigüedad. Grecia y Roma establecieron colonias en los territorios que conquistaban. La invasión de territorios extranjeros por potencias europeas desde el siglo XV produjo un sistema de colonias, que comenzaron su desaparición con el proceso de descolonización que se inició con la Segunda Guerra Mundial.