Concepto de desvalido

La palabra desvalido es un adjetivo integrado por los siguientes términos de origen latino: el prefijo de exclusión “dis”, el verbo “valere” en el sentido de “valer” o “poder” y el sufijo de cualidad “ido”. Alguien que se halla desvalido no puede valerse o hacer las cosas, sin ayuda externa.

El desvalido está desamparado, ya sea física, espiritual, social o económicamente, y precisa de apoyo y contención, que no ha obtenido aún, y por lo tanto, se halla indefenso y vulnerable.

Ejemplos: “El pobre anciano desvalido pedía limosna en la acera, ante la mirada indiferente de los transeúntes”, “El niño huérfano, a pesar de que es criado por una familia adinerada, está desvalido de amor”, “El trabajador se encuentra desvalido frente a las injusticias laborales, ya que las acepta por necesidad”, “El Estado está brindando ayuda económica a los desvalidos, desde este mes”, “Mi padre necesita constantes cuidados, ya que luego del accidente casi no puede moverse y está físicamente desvalido, aunque mentalmente lúcido”.

La Biblia insta a socorrer y ayudar a los desvalidos desde el amor y la caridad, sin egoísmos ni sintiendo que se les entrega una limosna, sino comprendiendo las necesidades de un hermano, que tiene los mismos derechos que nosotros. En el Salmo 40, por ejemplo, se expresa que será dichoso el que cuida del desvalido y del pobre, pues será Salvado.
Existen personas particulares y ONG, que se preocupan de los desvalidos; e instituciones estatales como orfanatos y hospitales que tienen también esa finalidad caritativa.

Nadie lo posee todo ni en todo momento, por eso todos alguna vez nos hemos sentido desvalidos y necesitados de ayuda moral y/o material, aunque claro está; para ser considerado un desvalido la necesidad debe ser más o menos grave y permanente.

No es una cualidad solo humana, pues los animales también pueden estar desvalidos si están abandonados o mal cuidados: “Me dan mucha pena los perros desvalidos, por eso voy a inaugurar un refugio para los que pueda ayudar”.