Concepto de exequias

Exequias, es una palabra que siempre debe usarse en plural, y que nos remonta en su etimología al latín “exsequiae”, vocablo compuesto por el prefijo excluyente “ex” y el verbo “sequi” que designa la acción de seguir; pues entre los antiguos romanos era costumbre acompañar al muerto hasta su tumba, con un cortejo funerario, que era el que recibía la denominación de “exsequiae”; y que se dirigía fuera de la ciudad de Roma, donde era enterrado en tierras privadas, previo discurso en su memoria, constituyéndose el lugar de enterramiento en una cosa religiosa, fuera del comercio. Con el paso del tiempo, el concepto de “exsequiae” se extendió, para comprender no solamente al cortejo fúnebre sino a todas las honras funerarias, que preceden, o suceden al sepelio.

Si bien la palabra nos llegó desde los romanos, las exequias u honras funerarias fueron realizadas en honor a sus muertos desde los tiempos prehistóricos, donde se hallaron ofrendas junto a los cadáveres; pero fueron las civilizaciones egipcia y china, las que acostumbraban a dejar a sus muertos, cosas que usaron en vida, para que les sirvieran en su nueva existencia. Tanto en Grecia como en Roma, era común la lectura de panegíricos o poemas de homenaje. El Antiguo Testamento hace también mención a ellas.

El temor a los muertos, y la incógnita de qué sucede con sus almas ha llevado a desarrollar toda suerte de ritos. Por ejemplo, en África, es costumbre realizar grandes y fastuosas celebraciones, para que los antepasados estén felices.

La muerte, para los católicos, significa la entrada al Reino de Dios, si se ha vivido correctamente y con fe, salvo que necesite antes, algunas purificaciones. El papel de la iglesia, es el de realizar una celebración litúrgica, las exequias, las que pueden hacerse en el hogar, en la iglesia o en el cementerio, para anunciar la vida eterna, tras un nuevo nacimiento, con el cual concluye su vida sacramental, trayecto terrenal, en el que tuvo el acompañamiento de la iglesia, que ahora, con las exequias, lo lleva hacia Dios.

Las exequias se hacen, en general, unos días luego de la muerte y entierro; y, también, puede hacerse en cada aniversario; ante los familiares y amigos del difunto, que se reúnen tras ser recibidos con el saludo de fe y palabras de consuelo. Luego se hace la Liturgia de la Palabra, y, si se realiza en la iglesia, se efectúa el Sacrificio Eucarístico, para que el muerto sea admitido en el Reino de Dios.

Los Testigos de Jehová rechazan toda esta clase de rituales, pues consideran de acuerdo al texto bíblico, que los muertos carecen de conocimiento y conciencia.