Concepto de gentilicio

La palabra gentilicio procede del latín “gentilicium” palabra compuesta por “gens” ascendencia familiar de una persona o linaje, que se remonta hasta su origen más el sufijo de pertenencia “icium”.

Gentilicio en la actualidad es un adjetivo que alude al lugar de procedencia de alguien, por ejemplo, americano, europeo, bonaerense, londinense, madrileño, etcétera. Como vemos el lugar de referencia puede estar relacionado con el continente, país, provincia o localidad a la que se asocie al individuo en cuanto a su origen. Por ejemplo: María es española y Julia, francesa.

También pueden usarse como sustantivos: “La italiana es una persona famosa en mi comunidad”.
Puede también referirse a animales o a cosas: “El perro tibetano”, “Las rosas francesas” o “El jarrón chino”.
En todos los casos es el origen el que determina el gentilicio, aunque esto posee excepciones: “Soy argentina de nacimiento, pero uruguaya por adopción, ya que vivo en Montevideo desde los 5 años”.

En español los gentilicios se escriben con minúscula en su letra inicial. Se derivan del lugar que corresponde (topónimo) más una terminación o sufijo variable: “ano/a” “ero/a”, “ense”, “ino/a” o “es/a”. Algunos aceptan las formas masculina y femenina en cuanto a su género, como francés y francesa y otros son indistintos, como nicaragüense. En ocasiones, el gentilicio procede de antiguas denominaciones de ese lugar de origen, como el caso de accitano, proveniente de Julia Gemella Acci, antiguo nombre romano de Guadix, en la provincia española de Granada. Otras veces, puede tener un origen dual por lo cual el gentilicio es compuesto y se separa generalmente con un guion, como luso-japonés, aunque cuando su uso es frecuente y consolidado, se escribe sin guion, como el caso de francocanadiense.