Concepto de incunable

La palabra incunable, fue tomada por nuestro idioma de igual término francés, que a su vez se originó en el latín “incunabula”, vocablo integrado por el prefijo de interioridad “in” y por “cunae” en el sentido de cuna, y por lo tanto, relacionado con la infancia y los primeros años de la vida.

Sin embargo, incunable, no se aplica a seres vivos, sino a los primeros libros, aquellos que se escribieron antes de 1450, fecha de la invención de la imprenta y hasta el siglo XVI. Fue el bibliófilo y deán de la catedral de Münster, Bernhard von Mallinckrodt el que publicó un folleto en 1639, en ocasión de la celebración del bicentenario de la invención de la imprenta. En él se podía leer la frase “prima typographicae incunables”. El término se empleó luego en un catálogo que contenía estos primeros libros impresos, de Cornelius Beughem, llamado “incunabula typographiae” o sea, “La cuna de la tipografía”, en 1688.

Se consideran documentos históricos, pues fueron los primeros en cobrar difusión gracias a su impresión, por supuesto muy rudimentaria. Algunos editores y la fecha de edición, pueden ser reconocidos ya que dejaron en sus impresos, marcas de agua, al final de libro, y teniendo también un colofón con los datos del autor y el título de la obra; y otros no. Era común que las tapas fueran de cartón o madera, forradas con pergamino o con piel.

El primer incunable, fue la Biblia, editada por el propio creador de la imprenta, Johannes Gutemberg. Los primeros editores, eran verdaderos artistas que imitaban a los copistas, escribiendo con caracteres góticos y con muchas abreviaturas. En general los incunables no tenían portadas. Se dejaban espacios en blanco, para que después se insertaran allí las letras capitales, que los miniaturistas, luego estampaban. No tenían foliación. Se calcula que había unas 1.200 imprentas, que publicaron alrededor de 35.000 obras. La mayoría de ellas aborda temáticas religiosas, aunque también las hay sobre temas científicos, filosóficos, de entretenimiento, y artísticos.

Aquellos libros impresos con posterioridad al año 1500, pero que reúnen las características de los incunables, se los conoce como post incunables.