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Concepto de lustrar

Lustrar es un verbo de primera conjugación que hace referencia a la acción de dar lustre, del latín “lux”, o sea, dar brillo a algo. Muchas cosas son susceptibles de ser lustradas, entre ellas, las rocas, los cristales, el cuero y la madera.

Hay personas que tienen el oficio de lustrar, como los lustradores de muebles, de plata o de zapatos. Para ello aprenden las diferentes técnicas, para que lo que es objeto de lustre, adquiera brillo.

En ciertos casos, el lustre aparece como una propiedad natural, como sucede en el caso del oro, y otros materiales necesitan ser pulidos y lustrados para que brillen. La plata por ejemplo, con el tiempo se vuelve opaca y grisácea, y lustrándola, recupera su tono y brillo.

En el mercado se venden productos que facilitan mucho la tarea de lustrar. Son productos que se aplican sobre las superficies, requiriendo en ciertos casos, frotar sobre las zonas; y en otros, el brillo es instantáneo. En el pasado el lustrado de objetos del hogar era una ardua tarea, que demandaba mucho tiempo, pues predominaban entre los materiales que se usaban en los hogares, los objetos de bronce; en arañas, candelabros, picaportes y adornos en general, que requerían un lustre periódico. En la actualidad han sido reemplazados por otros materiales que necesitan menos mantenimiento y son más baratos.

Lustrar madera es una tarea que requiere paciencia, ya que consta de varios pasos. Si tiene pintura o viejos lustres habrá que lijarla para quitarlos, luego darle una mano de sellador, y recién después, la tinta lustre. Luego se elegirá darle brillo o una tonalidad mate.

Era también frecuente la presencia en las calles de los lustrabotas, que se encargaban de sacar brillo a los calzados de cuero, utilizando betún, y luego frotando con una franela. Actualmente son muy pocos los que podemos encontrar, aunque prolifera en el rubro, el trabajo infantil.