Concepto de merodear

Merodear es un verbo de primera conjugación e intransitivo, que se tomó del francés “méraude”. Se aplica a quien anda vagando y observando por algún sitio, caminando o desplazándose por la periferia, sigiloso y tratando de pasar inadvertido, sin entrar en el interior del objetivo, en general para satisfacer fines egoístas o malvados. Ejemplos: “El gato merodeaba por la cocina, vigilando que los dueños descuidaran al pobre canario, para comérselo”, “El lobo merodeaba por el gallinero para cazar sus presas” o “Han visto un animal feroz merodeando por el poblado, y eso es sumamente peligroso”.

En las personas, los que merodean pueden hacerlo recorriendo campos en busca de alimentos, que muchas veces encuentran o toman sin permiso; o en lugares habitados para realizar actividades en general ilícitas: “Se ha visto un merodeador por el barrio y es posible que esté observando las viviendas para encontrar algún descuido que le permita ingresar a ellas con fines de robo”, “Los soldados merodean en lugares cercanos a las líneas enemigas, para encontrar alguna estrategia de ataque”, “Los bárbaros de la antigüedad merodeaban por las aldeas para saquearlas e incendiarlas a su paso” o “Han detenido a un sospechoso del homicidio de mi primo, cuando merodeaba por la escena del crimen”.

En algunos casos la intención no es mala, por ejemplo: “Estoy merodeando por la casa de mi vecina, para encontrarme a solas con ella, y declararle mi amor”. Sin embargo, cuando esto se vuelve insistente puede dar lugar al delito de acoso.

Hay gente que posee restricciones de acercamiento a algunas personas o lugares, en general, por casos de violencia familiar, por lo cual merodearlos quebrantaría la omisión impuesta.

El cine estadounidense estrenó en 1951, la película “El merodeador” bajo la dirección de Joseph Losey, que trata de un policía enamorado de una mujer casada, a la que conoce cuando la observa para descubrir a un merodeador que la acosa.