Concepto de monogamia

La palabra monogamia se integra de los siguientes términos derivados de la lengua griega: “mono” que se traduce como “uno” y “gamos” como “matrimonio”. La monogamia es el matrimonio entre dos personas, o sea cada uno tiene un solo cónyuge, y no más.

Entre los animales, se habla de monogamia cuando mantienen una sola pareja sexual estable, siendo pocos los casos de especies monógamas, pudiendo citar como ejemplos a los loros, los pingüinos, los lobos grises, los antílopes, las orcas, los cisnes, los cuervos, los caballitos de mar y las águilas.

En la sociedad occidental, la monogamia, si bien estudios científicos no lo aceptan como una característica humana natural, es vista legal y religiosamente como la única aceptable, moral y jurídicamente, para crear un orden social familiarmente aceptable, pudiendo cambiarse de pareja, solo cuando el vínculo anterior queda disuelto ya sea por fallecimiento de un integrante de la pareja o por voluntad de uno o ambos cónyuges (monogamia seriada) aunque el cristianismo considera al matrimonio como sacramento indisoluble, que solo acaba con la muerte de uno de los integrantes de la pareja.

Los matrimonios fueron aceptados tradicionalmente solo entre personas de sexos diferentes, aunque en la actualidad, se acepta el matrimonio igualitario, entre personas de igual sexo, pero también monógamo, a diferencia de otras culturas como la musulmana, que acepta la poliginia (que un hombre tenga varias esposas) o de aquellas pocas que aceptan la poliandria, donde una mujer puede tener más de un marido, como sucedió en la antigua Creta o entre los aborígenes brasileños, awás, habitantes del estado de Maranhão.

El Psicólogo y padre del Psicoanálisis, Sigmund Freud, afirmó que la monogamia humana es producto de la represión de la pulsión polígama. El número de infidelidades que se registran dentro de los matrimonios monógamos pareciera confirmar que no es natural la monogamia en los humanos. Muchas parejas para conservar a sus parejas sin ser infieles, pero sin reprimir sus deseos sexuales, eligen tener parejas abiertas con mutuo consentimiento, aunque la sociedad ve esta práctica como reprobable.