Concepto de nosocomio

La palabra nosocomio tuvo origen en el vocablo griego νοσοκομεῖον (Léase “nosokomeiov”) integrado por “nosos” que significa “enfermedad” y el verbo “komo” que se traduce como “cuidar”. El latín tomó el término como “nosocomium”, y de allí arribó al español.

Un nosocomio, también llamado hospital o sanatorio, es un edificio dotado de la infraestructura, atención médica, equipamiento de diagnóstico, tratamiento y quirúrgico, hotelería, personal médico, de enfermería, camilleros, y de limpieza, medicinas y materiales sanitarios, necesarios para atender a personas con problemas de salud, o realizar la prevención de enfermedades. Algunos de ellos son de menor complejidad, dotados para la atención de problemas menos graves y diagnósticos; y otros, son de gran complejidad para pacientes de mayor gravedad, o que requieran tratamientos más específicos. La atención es ininterrumpida, teniendo consultorios médicos y cirugías programadas, con días y horarios determinados, y guardias de urgencias para casos que no puedan esperar.

En general cuentan con salas de guardia para urgencias, consultorios externos con diferentes especialidades cuya atención se organiza en base a turnos pre-acordados, salas de rayos, servicios de diálisis, de análisis clínicos, de oncología, quirófanos, salas de terapia intensiva para pacientes recién operados o muy graves, salas de internación general, divididas en sectores para hombres, para mujeres, para niños, para parturientas, etcétera.

Algunos nosocomios también sirven de capacitación profesional, para especialización de residentes y concurrentes.
La información que recaba el nosocomio sobre la salud del paciente, son datos confidenciales.

Algunos nosocomios son sostenidos económicamente por el Estado, donde el paciente es atendido de modo gratuito, y otros pertenecen a capitales privados, donde se debe abonar por la atención con el propio dinero del paciente o a través de su obra social. En los países comunistas solo hay nosocomios públicos.

Los primeros nosocomios fueron fundados por los hindúes a iniciativa de Buda, que mandó construirlos para los pobres, desvalidos, inválidos y embarazadas. En el año 437 antes de Cristo, ya había hospitales en Ceilán. Un siglo después, el rey Asoka, ordenó que se erigieran 18 nosocomios, donde se atendía a los enfermos, se cuidaba de su higiene, se los medicaba y alimentaba, e incluso se los operaba. En el antiguo Egipto, Grecia y Roma, los templos cumplían la función de los nosocomios, donde lo divino cumplía un rol fundamental en la curación de los enfermos.

En la Edad Media del occidente cristiano, eran las iglesias las que oficiaban de nosocomios, y los obispos los encargados de los enfermos, de los pobres y de los huérfanos. Personas adineradas colaboraban con el sostenimiento de estas obras caritativas. Un famoso hospital que data del siglo IX es el erigido en París, denominado Hôtel-Dieu.